tag:blogger.com,1999:blog-62922903725049895372008-10-14T12:05:54.747+02:00El último refugioSi la vida real te viene grande, este es tu escondite.Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comBlogger63125tag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-34074321214310937612008-10-14T11:11:00.008+02:002008-10-14T12:05:54.778+02:002008-10-14T12:05:54.778+02:00"The Wire" o el relato total<a href="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SPRnWPkfbvI/AAAAAAAAAU0/V5IJ2bKzRd4/s1600-h/wire.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256940296882581234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SPRnWPkfbvI/AAAAAAAAAU0/V5IJ2bKzRd4/s320/wire.jpg" border="0" /></a><br /><div>Resulta un tanto tardío, ventajista y hasta poco objetivo (teniendo en cuenta que trabajo en el único canal de España que emite la serie) cantar a estas alturas las alabanzas de "The Wire", producción de culto en esta edad de oro de la ficción televisiva ante la que ya se han postrado no sólo los aficionados habituales sino también muchos e insignes miembros de nuestra "intelligentsia". Sin embargo, quería esperar a terminar la primera temporada para emitir un juicio de valor con más conocimiento de causa. E hice bien, porque la deslumbrante traca final con la que acaba esta primera entrega de la saga (en total hay cinco) aún me tiene subyugado y marca de forma decisiva mi opinión.</div><div>La obra de David Simon no es sólo una nueva vuelta de tuerca a un género del que, tanto en la pequeña como en la gran pantalla, ya pensábamos que lo habíamos visto todo. "The Wire" es el gran relato policiaco. La narración total. Mientras otras películas o series se centran en determinados aspectos (un caso concreto, un personaje puntual... ), "The Wire", y esa es su gran virtud, lo cuenta todo. Absolutamente todo. Las motivaciones de los policías y los traficantes. El funcionamiento de sus respectivas cadenas de mando. Las consecuencias políticas. El entramado burocrático sobre el que se sustenta el sistema. Simon, asesorado por el ex-detective Ed Burns, comete la osadía de hacer una fotografía total de esa cara sucia de América y no sólo sale indemne de una empresa tan suicida, sino que lo hace con nota.</div><div>"The Wire", como un gran clásico de la literatura o una obra maestra del cine, es ni más ni menos que la máxima expresión de su disciplina artística. Y por eso, como suele pasar, nunca, nunca jamás triunfará. Ni falta que hace.</div><div> </div><br /><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ed0UxGLay_g&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/ed0UxGLay_g&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-38140299938078172562008-09-25T16:53:00.014+02:002008-09-25T17:57:40.891+02:002008-09-25T17:57:40.891+02:00Calexico: música para las nuevas generaciones<a href="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SNuuBbD3V_I/AAAAAAAAAUs/k8YAxSQxWWo/s1600-h/Calexico.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249981130097514482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SNuuBbD3V_I/AAAAAAAAAUs/k8YAxSQxWWo/s320/Calexico.jpg" border="0" /></a><br /><div>A mi hijo le gusta Calexico. En un principio, esto no tendría nada de especial, y más teniendo en cuenta lo bien que suena su ultimo disco. Lo que pasa es mi hijo sólo tiene dos años. </div><div>He de ser honesto y confesar que esta afirmación, el sueño dorado de cualquier padre que trata de mantener a su familia a salvo del simplismo y la uniformidad mainstream, no es categóricamente cierta. Sin embargo sí es verdad (imaginad mi pecho henchido de orgullo como el de un sapo mientras escribo esto) que últimamente no para de pedirme que le ponga los dos primeros cortes de "Carried to dust", el último trabajo de Joey Burns y John Convertino.</div><div>Evidentemente, esta repentina afición por la música fronteriza de los de Arizona no ha sido espontánea. De hecho, ha sido más que dirigida por su señor padre. Sin embargo, y a buen seguro que me comprenderéis, ya no podía más. Estaba cansado de tanto Pollito Lito, de tanto Zapatero Remendón y tanta Brujita Tapita. De tanto arrastrarme por el suelo, hacer muecas absurdas y bailar al ritmo de pedagógicas coreografías, así que, en un brote de egoísta rebeldia, probé a ver cómo reaccionaba ante otras opciones, digamos, no tan de guardería. Y el caso es que le gustó. En "Victor Jara's hands" no para de tararear el estribillo (la parte en la que dicen "Alé alé, alé alé"), mientras que en la majestuosa "Two silver trees" interpreta los primeros acordes con sus deditos bailando sobre un teclado imaginario.</div><div>Puede que, al fin y al cabo, no todo esté perdido y los niños de ahora no vayan a construir un futuro tan terrible. Yo, por si acaso, seguiré aportando mi granito de arena. De hecho ya hace unos días que mi hijo ha incorporado a su repertorio la siguiente confesión: "Me siento como un trozo de carne que ha sido arrojado a las fieras". Afortunadamente no se trata de una frase inventada por él. Está sacada de "Los amores reñidos", uno de los temas del último disco de Señor Chinarro.</div><br /><div></div><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/sCA0_bNXAao&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-18917657209045025052008-09-20T11:40:00.007+02:002008-09-20T22:26:35.978+02:002008-09-20T22:26:35.978+02:00"Encarnación": el final de la belleza<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SNUrAgeSFPI/AAAAAAAAAUk/kxwFDthsaCc/s1600-h/Encarnacion2.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SNUrAgeSFPI/AAAAAAAAAUk/kxwFDthsaCc/s320/Encarnacion2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248148228487124210" border="0" /></a><br />Hay películas para inmensas mayorías, de las que se alimentan los grandes estudios y el imaginario del grueso del público, y películas para selectas minorías, veneradas en pequeños círculos y presentes en las listas de preferencias de los críticos especializados. En el medio, entre los blockbusters y las grandes joyas independientes, están todas las demás. El 80 ó 90% del cine. Decenas, cientos, miles de películas de todo tipo. Una cifra inabarcable de historias que se apilan en una cartelera hipertrofiada y que generalmente no son recordadas por mucho tiempo.<br />"Encarnación" es uno de esos títulos que morirán jóvenes. Excepto en Argentina, quizás, su país de origen. Un drama que, como su protagonista, una ex-reina del destape que se enfrenta a la madurez y al ocaso de su carrera, pronto será pasto del olvido. Sin embargo, por esos resortes particulares que cada uno tenemos en nuestro cerebro, a mí me ha conmovido especialmente la historia de Erni Levier, pseudónimo y disfraz perecedero bajo el que se esconde Encarnación (bello y metafórico nombre para bautizar a una actriz). La historia de la cincuentona Erni no es otra que la del final de la belleza. El relato del anochecer de la juventud, un tema sorprendente viniendo de una directora de poco más de treinta años como Anahí Berneri pero al que no es ajena su protagonista, una descomunal Silvia Pérez, también sex-symbol en sus años mozos, que nos regala una portentosa actuación en la mejor tradición de los grandes intérpretes argentinos.<br />Una película que aborrecerán los amantes del cine ligero, de la acción trepidante o la comedia facilona, para que resulta muy recomedable para aquellos que no teman encontrarse en el cine con la verdad, por cruel que pueda resultar.<br /><object height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/eFAOH45SE0A&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/eFAOH45SE0A&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" height="344" width="425"></embed></object>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-15642133627053803552008-09-17T18:15:00.016+02:002008-09-18T09:48:22.561+02:002008-09-18T09:48:22.561+02:00"Todos estamos invitados": el fondo sobre la forma<div><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SNFx5CNFYPI/AAAAAAAAAUM/AWrPGTbYlhI/s1600-h/Todos_estamos_invitados_-_500_-_02.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247100265521570034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SNFx5CNFYPI/AAAAAAAAAUM/AWrPGTbYlhI/s320/Todos_estamos_invitados_-_500_-_02.jpg" border="0" /></a><br /><br /><div>Desde que me mudé a Madrid vengo abrigando la esperanza de regresar algún día a Euskadi, y ese perenne anhelo, ese ansia por volver con la familia y los amigos, por abandonar las solitarias aglomeraciones de la gran urbe y regresar a ese lugar más habitable en el que crecí, se ha ido convirtiendo con el paso de los años en un apéndice de mi mismo. En una especie de meta utópica, de caldero dorado al final del arco iris que medio en broma medio en serio no dejo de perseguir.<br />Sin embargo, hay ocasiones en que dudo. Y esta, momentos después de ver "Todos estamos invitados", es una de ellas.<br />Ser vasco y analizar la última película de Manuel Gutiérrez Aragón desde un prisma estrictamente cinematográfico sería un acto de cinismo y cobardía supinos. Tal vez el mensaje del filme, protagonizado por un José Coronado al que me cuesta imaginar como mi paisano, no sea un ejemplo de buena caligrafía. Tal vez la tinta con que está escrita esta historia se haya corrido un poco, y la letra sea demasiado temblorosa. Sin embargo el contenido es tan terriblemente claro y meridiano que uno no puede evitar olvidarse de la forma. </div><div> </div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247264967101292082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SNIHr7ZsnjI/AAAAAAAAAUc/XN38rs8zyUc/s320/imagen_todos_estamos_invitados_0101_5.jpg" border="0" /><br />Aunque lo haga de forma poco brillante, "Todos estamos invitados" saca a la luz todos los cadáveres que tenemos encerrados en ese gran armario cerrado que a veces parece el País Vasco. Esa mirada ingenua del forastero que aportan Gutiérrez Aragón y González Sinde, que por un lado me hace rechinar los dientes en algunos momentos de la película, se acaba convirtiendo en su principal virtud. Y es que a veces no hay nadie mejor que el prójimo para hablarnos de nosotros mismos.<br />En ese sentido, el análisis no puede ser más certero. Nos juntamos en cuadrillas unidas por lazos tan finos como el sabor de las kokotxas. Devoramos en grandes banquetes nuestro propio miedo. Celebramos por todo lo alto grandes fiestas patronales para olvidar que pasa algo. Sin embargo, no dejamos de pasear entre fantasmas. De caminar sobre esqueletos y bruma con la única intención de evitar que la realidad nos manche.<br />"Todo estamos invitados" es una acusación contra nuestra pasividad. Podemos negar la mayor y pensar que todo es una exageración. Sin embargo, si todo fuera normal, ¿por qué me da un poco de miedo escribir este post y lanzarlo al cyberespacio?</div><div><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/2UD48lMZ-84&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed></div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-88065224420192182382008-09-12T10:37:00.021+02:002008-09-13T11:57:17.664+02:002008-09-13T11:57:17.664+02:00"Una lectora nada común": mi reino por un libro<a href="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SMov15iVV9I/AAAAAAAAAT8/CY9yUmOLu88/s1600-h/top_gr_231.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5245057319050762194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SMov15iVV9I/AAAAAAAAAT8/CY9yUmOLu88/s320/top_gr_231.jpg" border="0" /></a><br /><div>Cuanto menos leo peor escribo. Suena incongruente, pero aquellos que gozan de forma activa y pasiva de la literatura, aunque sea de forma tan poco promiscua como en mi caso, saben que las palabras, las frases, los versos, entran por los ojos y, después de un tiempo de maceración, acaban saliendo por la punta de los dedos, a través del lapiz, el bolígrafo o el teclado del ordenador.</div><div>Hace tiempo que vengo dándole vueltas a esto, principalmente desde que, tratando de huir del hacinamiento consustancial a Madrid, voy a trabajar en bicicleta y he reducido drásticamente mi tiempo de permanencia en esa sala de lectura rodante que es el transporte público. Sin embargo, después de disfrutar de "Una lectora nada común", de Alan Bennett, esa condición de la literatura como combustible de la escritura, como carbón que alimenta la caldera de nuestra creatividad, ha vuelto a revolotear por mi cabeza. Y es que si algo me gusta de esta exquisita y elegante fábula, y tal vez estoy desvelando demasiado, es una de sus reflexiones finales: la lectura, muchas veces, no es un fin en sí mismo, sino el medio a través del cual pasar a la acción. La puerta indispensable para acceder a la autoría. </div><div></div><div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5245071696576552818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SMo86x_mn3I/AAAAAAAAAUE/FdAdN26RdpQ/s320/alanbennett_1_396x222.jpg" border="0" /></div><div>El inglés Alan Bennett, a quien descubro ahora, nos sorprende con esta carta de amor a la literatura protagonizada ni más ni menos que por la reina de Inglaterra. Un homenaje a todos los lectores y escritores del mundo, profesionales o amateurs, que encandilará a todos aquellos que, como esta ficticia Isabel II, descuidamos nuestras obligaciones por la benditamente inútil afición a devorar libros. O por el sueño de escribirlos.</div>Adjunto el gran tema "La reina de Inglaterra", reciente hit de Grupo de Expertos SolyNieve que descubrí hace un par de semanas, simplemente para apoyar esa teoría conspiranoica mía que muchos ya conoceréis: en determinadas ocasiones, el destino se conjura para trasladarnos a determinados lugares. Y yo últimamente me veo siempre frente al Palacio de Buckingham.<br /><object width="300" height="110"><param value="http://media.imeem.com/m/83zJpwSull/aus=false/" name="movie"/><param value="transparent" name="wmode"/><embed width="300" src="http://media.imeem.com/m/83zJpwSull/aus=false/" height="110" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash"></embed><br /></object>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-89734396099730219922008-09-02T18:12:00.012+02:002008-09-03T18:25:39.107+02:002008-09-03T18:25:39.107+02:00"El caballero oscuro": cazando murciélagos<a href="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SL62Z_mmjOI/AAAAAAAAAT0/svNzxI_HRNU/s1600-h/dark_knight_joker2.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5241827573992164578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SL62Z_mmjOI/AAAAAAAAAT0/svNzxI_HRNU/s320/dark_knight_joker2.jpg" border="0" /></a><br /><div><div>Cuando uno tiene un niño de dos años y, de cuando en cuando, logra arreglarlo todo para disfrutar de una escapada al añorado cine, se siente como un cazador con una sola bala en la escopeta. No puede errar el disparo. Es algo parecido a lo que ocurre con la elección de un restaurante, un hotel o un destino de vacaciones. Queremos que el plan sea inolvidable y enjuagar en él todas las lágrimas derramadas de lunes a viernes, pero no siempre es posible satisfacer este absurdo afán de perfección. </div><div>Así, me puse a explorar la cartelera con el temblor propio del tirador desentrenado, aunque en realidad, en esa época de caza menor que es el verano, ya sabía de antemano que las dos presas más suculentas que iba a encontrar eran un robot y un murciélago. Al final, después de vacilar un poco, y tal vez guiados por esos prejuicio que desgraciadamente siguen lastrando a la animación, mi acompañante y yo nos decantamos por "El caballero oscuro". Y a día de hoy aún no sé si dimos o no en el blanco.</div><br /><div></div><br /><div></div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5241749176733583266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SL5vGrDmx6I/AAAAAAAAATs/MP0N48fnPI8/s320/309a.jpg" border="0" /><br /><div>El segundo Batman de Christopher Nolan es un intachable filme de entretenimiento. Loable en su tratamiento minimamente adulto de la temática de súper-héroes e impecable en su desarrollo narrativo. Podríamos incluso afirmar que, junto a su antecesora, es tal vez una de las la mejores películas rodadas sobre estos excéntricos personajes a los que Hollywood no deja de exprimir. Sin embargo, me dejó un sabor agridulce, tal vez por no haber estado a la altura de las altas expectativas creadas, de la gran polvareda que el Batmóvil y su conductor habían levantado en los áridos senderos de agosto. Y es que si "El caballero oscuro", como muchos afirman, es una obra maestra, ¿a qué categoría elevaríamos otros títulos recientes como "La vida de los otros", "Promesas del Este" o "Brokeback mountain"? ¿Realmente pertenece a esa estirpe de grandes historias o está hinchada por otros motivos como la precariedad de la oferta estival, por ejemplo, o la triste muerte del estupendo Heath Ledger? </div><div>Por otro lado, no deja de sorprenderme el calado que tiene en muchas personas que respeto esa especie de filosofía barata made in Marvel que presuntamente engrandece este género. Me refiero a frases y conceptos como "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad", de Spiderman. O a la admiración que suscita el insobornable hombre murciélago cuando opta por sacrificar su popularidad en pos de un Gotham mejor. Gente culta que se burla de conflictos realmente humanos como los que pueda plantear, por ejemplo, un Ken Loach, se estremece con estas vacuidades y tienen a Stan Lee o Frank Miller como poetas de cabecera. Por lo que a mí respecta, y tal vez ese sea el motivo por el que jamás pueda amar a Batman ni a ninguno de sus colegas, ese discurso me conmueve tanto como si llevara puesta la negra armadura hipermusculada de Bruce Wayne. </div><br /><div></div><div></div><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/LsGFf8qJ5ow&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed></div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-19908462481945452892008-08-31T18:45:00.010+02:002008-08-31T19:55:58.346+02:002008-08-31T19:55:58.346+02:00"La ofensa": lectura para un otoño en gestación<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SLrRLuhlVZI/AAAAAAAAATc/esmrAnzrfPU/s1600-h/ofensa.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SLrRLuhlVZI/AAAAAAAAATc/esmrAnzrfPU/s320/ofensa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5240731115796649362" border="0" /></a><br />Leo las últimas líneas de esa pequeña gran novela que es "La ofensa", de Ricardo Menéndez Salmón, y, al mismo tiempo que me despido de la odisea de Kurt Crüwell, siento que también estoy pasando la última página del verano, una estación a la que oficialmente le quedan varios días pero que para mí termina con la llegada de septiembre y el final de la jornada intensiva. El noveno mes vuelve a alumbrar el horario de mañana y tarde y con él la oscura amenaza de volver a convertirme en peor persona al verme obligado a sustituir esas horas vespertinas de lectura, de disfrute de buen cine o buena música, de cobijo al abrigo de la ficción, por horas de trabajo baldío en el mundo real. Al saber que no tengo otra alternativa que cambiar el alimento del alma y el espíritu por el alimento del bolsillo.<br />Paradójicamente, esta breve lectura que me acompaña en el ocaso de agosto puede ser una gran lectura para el nacimiento del otoño, para todos aquellos que ahora se quedan sin tiempo para enfrentarse a largas travesías en barcos de papel. Al escritor asturiano, al que descubro ahora con esta historia rebosante de sensibilidad sobre un hombre insensible, le bastan 140 páginas para congraciarnos a todos con el placer por la mejor literatura española. "La ofensa", que una vez más (y van tres este verano), me transporta a la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial, es un concentrado hipervitamínico. Una breve cápsula de frases perfectas en la que nada sobra y nada falta. El anverso de la majestuosa "Las benévolas", un milagro en miniatura que, sin menospreciar un ápice la genial obra de Littell, demuestra que con una extensión diez veces menor se puede transmitir la misma emoción.<br />Leyendo este libro siento que vuelvo a ser víctima de ese virus que en su día, de forma alternativa, me inocularon autores como Marías, Baricco o Auster, de ese ansía, propia de escritor frustrado, de copiar, de ser capaz de domesticar ese torrente de talento, de interiorizar esos códigos y ese estilo que me han hipnotizado y ponerlos al servicio de mi miserable pluma. Leyendo "La ofensa" siento que en este nuevo curso que me aguarda me gustaría ser Salmón.Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-77710955070945311842008-08-30T16:29:00.008+02:002008-08-30T17:35:38.746+02:002008-08-30T17:35:38.746+02:00Wes Hate Story<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SLlgIJ0dp0I/AAAAAAAAATU/dyaH_HgckVA/s1600-h/darjeeling1.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SLlgIJ0dp0I/AAAAAAAAATU/dyaH_HgckVA/s320/darjeeling1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5240325334613468994" border="0" /></a><br />No te entiendo, Wes. Admito que casi me engañas la primera vez con "Los Tenembaums", con esa mezcla tan peculiar y excéntrica de comedia y drama, con esa presunta subversión de géneros y esos personajes tan caricaturescos y a contracorriente. Sin embargo, cuando desanduve tus pasos para descubrir tu ópera prima, "Bottle rocket" mi incipiente entusiasmo se evaporó, y cuando después, escamado cual besugo, vi "The life aquatic", mi decepción se convirtió en sincera preocupación por ser incapaz de discernir esa genialidad y esa chispa que muchos críticos cualificados aprecian en ti. Recuerdo que mi indignación era tal que decidí no ver jamás "Academia Rushmore" (hasta hoy he cumplido mi promesa) y que un tiempo después, tras horrorizarme con "Extrañas coincidencias", de David O. Russell lo primero que pensé fue que su absurdo aire posmoderno me gustaba tan poco que perfectamente podías haberla dirigido tú.<br />Sin embargo, es sabido que el hombre es la única bestia que tropieza dos veces en la misma piedra, y que cuando tenemos una llaga en el interior de la boca nos la mordemos sin piedad guiados por un inexplicable masoquismo. Por eso, por ese instinto tan genuinamente humano, por esa inclinación al desastre, es por el único motivo por el que, a pesar de lo poco que te comprendo, me puse a ver "Viaje a Darjeeling". En un principio parecía que podías proponerme un trayecto interesante, pero enseguida quedó claro que simplemente me estaba dejando llevar por el seductor influjo de las llanuras del Rajastán en las que se desarrolla la trama. Puede que ese fantástico tren viajara a Darjeeling, pero tu historia, al igual que Adrien Brody y los cargantes Owen Wilson y Jason Schwartzman cuando son expulsados en medio del desierto del Thar, no iba a ningún sitio. Al menos a ningún sitio que a mí me apeteciera visitar.<br /><object height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/aO1bYukdvLI&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/aO1bYukdvLI&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" height="344" width="425"></embed></object>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-46916017221485118732008-08-25T10:25:00.011+02:002008-08-25T13:15:25.518+02:002008-08-25T13:15:25.518+02:00La carretera de Vigo<a href="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SLJ604iC2pI/AAAAAAAAATE/BnGgBPBSzqY/s1600-h/Sin-tÃ&shy;tulo-1.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5238384365532273298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SLJ604iC2pI/AAAAAAAAATE/BnGgBPBSzqY/s320/Sin-t%C3%ADtulo-1.jpg" border="0" /></a> <div>Viendo así a Vigo Mortensen, demacrado, cubierto de harapos y mugre, empujando como un <em>homeless</em> ese carrito del que dependen su vida y la de su hijo, no puedo imaginar a nadie mejor para encarnar en la gran pantalla al abnegado padre de "La carretera". De hecho, antes de leer estos días la novela de Cormac McCarthy (aguijoneado por la extraña desazón que me provocó disfrutar la película de "No es país para viejos" antes que el libro), ya había visto las fotos del gran Vigo en una revista, y su imagen enjuta y barbada se me atravesaba de cuando en cuando como un aparecido entre las líneas de tinta. Si hubiera sido otro el elegido tal vez no le habría tenido tan presente, pero Vigo, que me traía sin cuidado como Aragorn o Alatriste, subió a mis altares al convertirse en actor fetiche de Cronenberg e interpretar "Una historia de violencia" y "Promesas del Este".</div><div>Acostumbrado a vérselas con sanguinarios orcos, diestros espadachines o desalmados mafiosos, podríamos pensar que el bueno de Vigo es inmune a todo, sin embargo esta desoladora carretera de McCarthy es el peor de los escenarios posibles. Un camino sin futuro. Una peligrosa serpiente que repta sobre un mundo helado y cubierto de ceniza en el que no queda ni pizca de esperanza. La última cicatriz de un planeta yermo, destruido por el holocausto nuclear, sobre la que un hombre y un chico se afanan cada día por sobrevivir. </div><div></div><div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5238411146946050754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SLKTLxEqesI/AAAAAAAAATM/ZURFhWQ0MQM/s320/Sin-t%C3%ADtulo-1.jpg" border="0" /></div><div>Y es que "La carretera", con una prosa tan mínima y descarnada como el paisaje en el que transcurre, es, ante todo, una historia de subsistencia. Una batalla contra el frío, el hambre y la enfermedad. Una fábula oscura y claustrofóbica en la que un hombre debe soportar la pesada carga de luchar cada minuto por la vida de su hijo, en la que la única luz la proyecta el amor indestructible que se profesan los protagonistas.</div><div>Ni sé ni me importa cómo será la película (John Hillcoat, al cual desconozco, es el director), pero aquellos que acudan a verla buscando un universo post-apocalíptico estilo "Mad Max" o "Waterworld" probablemente se sientan defraudados. "La carretera" de McCarthy es simplemente el final. El negro y terrible agonizar de la humanidad. </div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-61436202384757616592008-08-21T10:18:00.010+02:002008-08-25T12:45:07.772+02:002008-08-25T12:45:07.772+02:00The Ting Tings y Los Campesinos: cambio de ritmo<a href="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SK55AuFTG2I/AAAAAAAAAS8/KDe2uDO4vQ4/s1600-h/los-campesinos.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237256469955681122" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SK55AuFTG2I/AAAAAAAAAS8/KDe2uDO4vQ4/s320/los-campesinos.jpg" border="0" /></a><br /><div>Después de escuchar durante varios días los últimos discos de Coldplay y Sigur Ros, y de plasmar mis impresiones en este cuaderno de bitácora, se entenderá mi necesidad de distanciarme un poco de tanta trascendencia, tan peligrosa ahora que se va acabando el verano y el oscuro septiembre proyecta su larga sombra. No es que me haya cansado del preciosismo. De las composiciones más barrocas y pulimentadas. Es sólo que después de tantas florituras, de tanto tiqui-taca, uno agradece un poco de frescura y descaro. Un poco de verticalidad y ataque directo. Sin rodeos ni adornos. Y nada mejor para ese cambio de ritmo que los discos de The Ting Tings y Los Campesinos. Dos pelotazos a los que llego tarde, como siempre, y que disfruto ahora aleatoriamente, intercalando los temas de unos con los de otros sin tener claro cuál de los dos me gusta más.<br />Al principio prefería a los súperventas y pegadizos The Ting Tings, arrastrado sobre todo por la chulería ochentera del "Shut up and let me go", el carisma de Katie White y la inmediatez de temas como "Great DJ" o "That's not my name". Ahora sin embargo creo que me decanto más por los de Cardiff, por sus afiladas letras ultra-pop, por la voz de Gareth, que me recuerda a Darren Hayman, y por su estimulante desvergüenza juvenil. Os dejo un video de ambos para que juzguéis por vosotros mismos.<br /><embed src="http://www.youtube.com/v/Dc4GethJnBg&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed><br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/doWRwNUq21w&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed></div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-86785484724134686552008-08-18T13:40:00.011+02:002008-08-20T12:26:12.113+02:002008-08-20T12:26:12.113+02:00"Las benévolas": palabras mayores<a href="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SKqEM0OmpcI/AAAAAAAAASs/7ZtsvuC9rFI/s1600-h/56556.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236142872484816322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SKqEM0OmpcI/AAAAAAAAASs/7ZtsvuC9rFI/s320/56556.jpg" border="0" /></a>Imaginemos. Supongamos que en lugar de nacer en la España pre-transición hubiéramos nacido en otro lugar y en otro tiempo. Que hubiéramos venido al mundo en la Alemania de los años 20. Entonces, en lugar de hacer la estúpida mili o la menos estúpida prestación social sustitutoria, nos habría correspondido ir al frente y luchar bajo el mando de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Víctimas del momento histórico, devorados por la monstruosidad del conflicto bélico, nos habríamos visto obligados a matar o morir. Habríamos tenido que luchar, que mancharnos las manos de sangre y, siguiendo órdenes, so pena de ser ejecutados por insubordinación, no nos habría quedado más remedio que participar en el exterminio de los judíos. De forma directa, fusilándolos o accionando las cámaras de gas, o de forma indirecta, vigilando un campo de concentración o supervisando su traslado en trenes.<br /><a href="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SKqI3OUM0LI/AAAAAAAAAS0/BLVxs_YUi50/s1600-h/9788489662520IMA.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236147999088627890" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="306" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SKqI3OUM0LI/AAAAAAAAAS0/BLVxs_YUi50/s320/9788489662520IMA.jpg" width="213" border="0" /></a><br /><div><div>Sobre esta hipótesis, tan cínica como plausible, se sustenta el discurso exculpatorio de Maximilien Aue, el oficial de las SS narrador y protagonista de "Las benévolas". Desde ya, uno de los grandes villanos de la literatura contemporánea. Aue, militar de dos caras, homosexual, incestuoso, psicópata, tremendamente culto, ejerce de Virgilio en este enésimo descenso al infierno del holocausto judío pero, por una vez, nos introduce en el horror por un camino desconocido. El de los verdugos. Todo el pormenorizado relato, desde el inicio de la campaña rusa hasta la derrota alemana, está construido con una espantosa frialdad desde el punto de vista nazi. Aquí no hay relatos desgarrados de víctimas. Historias sobrecogedoras de superviviencia. Aue y sus camaradas se enfrentan a la Solución Final como un ejecutivo de ventas se enfrentaría a sus objetivos. Los judíos de la aclamada "Las benévolas" no tienen cara, ni nombre, ni corazón. Son números. Cifras. Elementos que deben desaparecer. Incómodos topillos que hay que borrar de la faz de la tierra. </div><div>No me gusta nunca utilizar la expresión obra maestra. Carezco de la base y amplitud de miras necesarias para tan categórica afirmación. Sin embargo, imagino que el libro del sorprendente Jonathan Littell, americano francófono afincado en Barcelona, debe estar muy cerca de serlo. Pocas veces una novela se ha construido con tanta vocación de perdurar. A lo largo de sus casi mil páginas, Littell va componiendo un descomunal fresco histórico producto de un ímprobo trabajo de documentación. La cadena de mandos alemana, el entramado burocrático del III Reich, los enclaves en los que se desarrolló el Frente del Este, las tribus del Caúcaso, los dialectos eslavos... Littell demuestra haber buceado en todas las fuentes de información posibles, haber recopilado todas las piezas con las que construir esta catedral literaria que, aunque difícil de leer por su extensión y crudeza, recompensa con creces el esfuerzo. </div></div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-77647547066880490542008-08-13T10:38:00.004+02:002008-08-13T10:38:00.245+02:002008-08-13T10:38:00.245+02:00Coldplay: confesiones inconfesables<a href="http://3.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SKA4jawrBlI/AAAAAAAAASc/J1ezjVTdDiE/s1600-h/bandcd1.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233244948134561362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SKA4jawrBlI/AAAAAAAAASc/J1ezjVTdDiE/s320/bandcd1.jpg" border="0" /></a><br /><div><div><div>He de hacer una confesión. Antes de conocer a mi novia me ponía calzoncillos debajo del pijama. Cuando ella se dio cuenta de este detalle le llamó mucho la atención y me preguntó cómo era posible que llevara todas las noches de mi vida durmiendo con esa presión en las partes pudendas. Cómo no había sentido antes la necesidad de liberarme al menos durante las horas de sueño. Sorprendido por no haberme parado nunca a pensarlo, decidí ipso facto prescindir de la ropa interior al acostarme. Meses después me fui de vacaciones con mi hermano. Compartíamos habitación, y la primera noche vi que se me quedaba mirando mientras me ponía el pijama. Antes de que abriera la boca ya sabía lo que iba a preguntarme: "¿Duermes sin calzoncillos?" "Sí", le contesté. "Pues vaya cerdo", fue su lacónico comentario.<br />Pese a lo burdo de la metáfora, con Coldplay me pasa algo parecido. Haga lo que haga, estoy metiendo la pata. Recuerdo que cuando editaron "Parachutes" un amigo inglés casi me reprendió por mi ignorancia: ¿pero es que no conoces a Coldplay? ¿No has oído aún "Yellow"? ¿O "Shiver"? Espoleado por su invectiva me hice con el disco y tuve que reconocer que tenía razón. Como buen amante del britpop de los 90, entonces en sus estertores, enseguida me sedujeron los temas recomendados, además de otros como "Don't panic" o "Trouble". Los compañeros de trabajo, víctimas como la mayoría de la radiofórmula y las propuestas puramente mainstream, los mismos que ahora colapsan Tick Tack Ticket y agotan las entradas para sus conciertos en una mañana, rechazaban mis entusiastas invitaciones a escucharlos, seguramente por considerarlos otro efímero grupito para oyentes más alternativos. Para raritos. Por mucho que en toda Inglaterra arrasaran. </div></div><br /><div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233243113993063762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SKA24qDQzVI/AAAAAAAAASU/IRTwPXoYZAI/s320/coldplay031906.jpg" border="0" /><br /><div>La cosa no cambió demasiado con la publicación de "A rush of blood to the head". Junto a todo el mundo anglosajón y parte del público nacional indie, yo disfrutaba con canciones como "The scientist" o "In my place" ante la relativa indiferencia de la mayoría de los que me rodeaban. Sin embargo, todo dio un giro radical con "X&amp;Y". Cambiaron las coordenadas. Recuerdo que cuando el disco salió a la venta, yo recorría la costa este de Canadá. Recuerdo que lo compré en un centro comercial de Quebec City y que fue mi banda sonora en mi recorrido rumbo a la desembocadura del San Lorenzo. Y recuerdo que cuando volví, oh sorpresa, todos aquellos que habían ignorado a Coldplay tenían su discografía completa. Y lo que es peor. Aquellos que me los habían recomendado les habían tachado de su lista por considerarlos músicos para el populacho. Traidores. Vendidos ególatras. Sus presuntos crímenes: tratar de llenar estadios "al más puro estilo U2", vender millones de copias y ponerse tiritas de colores en los dedos..</div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233238976736828098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SKAzH1kgmsI/AAAAAAAAASM/RzedU-9C6SY/s320/Viva-la-Vida%5B4%5D.jpg" border="0" /><br /><div>"Viva la Vida or Death and all his friends" no es sino el siguiente escalón lógico en un proceso ya conocido. Los más indies no pueden soportar escuchar a alguien tan mayoritario y los nuevos fans cantan "Yellow" en los conciertos como si fuera su canción de cabecera. A mí aún me quedan varias escuchas para incluir los temas dentro de mi playlist histórico de los londinenses, pero sí puedo decir, con voz bajita y de modo un tanto clandestino, que "Viva la Vida", el tema más directo de un disco tal vez lastrado por su deseo de superar las expectativas, puede que sea la mejor canción hasta las fecha de Chris y Martin y compañía. Adjunto uno de los dos videoclips que Coldplay ha dedicado al tema. La primera versión es inexplicablemente convencional, sosa y facilona para un grupo de esta envergadura, pero esta es un simpático homenaje al mítico clip que Anton Corbijn produjo para el "Enjoy the silence" de Depeche Mode. </div><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/gJkLgawoElg&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed></div></div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-6896886083552830552008-08-11T19:44:00.004+02:002008-08-12T15:05:07.254+02:002008-08-12T15:05:07.254+02:00Tropa de Dios<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SJ9hN4FdV5I/AAAAAAAAASE/-Yyqyh_mGUw/s1600-h/tropa-de-elite-2.jpg"></a><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SJ8p3__kIoI/AAAAAAAAAR8/WNRjd_FFxVQ/s1600-h/tropa-de-elite-2.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5232947334075392642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SJ8p3__kIoI/AAAAAAAAAR8/WNRjd_FFxVQ/s320/tropa-de-elite-2.jpg" border="0" /></a><br />Siempre he presumido de tener buena memoria para las películas, los actores y los directores. Para recordar quién salía en qué título, quién era el realizador o qué acontecía en la trama. Es lo que un compañero, con buen criterio, llama "memoria absurda", porque está en lo cierto cuando afirma que no sirve para nada. Veo "Tropa de élite", Oso de Oro en la Berlinale 2008, y pienso que va ser todo un reto mantener intacto el recuerdo de esta película de José Padilha sin que se vea contaminado por el de "Ciudad de Dios". Los dos filmes, separados sólo por un lustro, nos introducen en el sórdido mundo de las favelas. Los dos huyen del hiperrealismo en su descripción de la miseria y optan por una estética de videoclip muy efectista y mucho más fácil de digerir para el gran público, un estilo más hollywoodiense que sudamericano que trivializa la violencia y la convierte en algo <em>cool</em>. Las dos han sido un gran éxito y se han convertido en punta de lanza del nuevo cine brasileño. Sin embargo, aunque me duela decirlo porque ambas me encantan, me temo que dentro de unos años las dos serán mezcladas y confundidas, y pienso en si no será arriesgado acometer proyectos tan similares a éxitos recientes. Y en que es como si ahora a alguien se le ocurriera en España hacer una película sobre, pongamos, un tetrapléjico que lucha porque le practiquen la eutanasia. Y en que, bien mirado, el que tuvo esta idea dirigió una exitosa película sobre gente muerta poco después de "El sexto sentido", con lo que tal vez todos mis temores anteriores carezcan de fundamento.<br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/0jeTL9hC3Wg&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-47510376658149109742008-08-10T10:00:00.005+02:002008-08-10T19:37:24.315+02:002008-08-10T19:37:24.315+02:00Sigur Ros Reloaded: "Glósóli"Lo mejor de que salgan al mercado nuevos discos de tus grupos favoritos es que renuevan tu entusiasmo por escuchar trabajos anteriores. Depués de plasmar en este refugio mis sensaciones con respecto a lo último de Sigur Ros, estuve surfeando por ese otro gran refugio multitudinario que es Youtube y encontré esta joya para mí desconocida. Se trata del video de "Glósóli", el segundo corte de "Takk", un clip que al igual que el realizado para "Gobledigook" también es obra de los islandeses Arni &amp; Kinski. Pese a su duración (más de seis minutos) merece la pena seguir a esta especie de niños perdidos de la tundra hasta el final de su viaje. Allí os aguarda uno de los destinos más hermosos a los que las cyber-olas de Internet os hayan arrastrado últimamente. Simplemente, belleza.<br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/doc1eqstMQQ&amp;hl=" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true" height="344" width="425"></embed>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-16439417610572337502008-08-07T10:13:00.008+02:002008-08-07T14:34:26.555+02:002008-08-07T14:34:26.555+02:00"Caótica Ana": 3, 2, 1... dormido<a href="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SJq2oicrTzI/AAAAAAAAAR0/Y6eqSD9fWx4/s1600-h/cartel_caoticaana.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231694724702359346" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P9GZJPlhpqk/SJq2oicrTzI/AAAAAAAAAR0/Y6eqSD9fWx4/s320/cartel_caoticaana.jpg" border="0" /></a><br /><div>Escucha mi voz atentamente. Te propongo un viaje más allá de la consciencia, un trayecto hacia un nuevo estado físico para el que sólo necesitas el DVD de "Caótica Ana", la última película del cineasta-mentalista Julio Medem. Introdúcelo en el reproductor y acomódate en el sofá. Ni siquiera hace falta que te recuestes. Vas a encontrarte con una cuenta atrás acompañada de unas imágenes que deberían transportarte a una suerte de trance, que tendrían que conducirte a una inmersión en lo más hondo de la psique y llevarte un paso más allá en ese espionaje de vidas ajenas consustancial a la ficción. Obsérvalas como observarías un péndulo oscilante y siente como un profundo sopor te va invadiendo. Trata de introducirte en la trama e irás cayendo en un inevitable letargo. No temas. No te está hipnotizando. Simplemente estás a punto de dormir una reparadora siesta. Si tienes suerte y te despiertas antes de la dedicatoria que precede a los créditos finales, al menos podrás ver lo mejor de la película.</div><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/Zxkt2phFV8Y&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-26921679845603535172008-08-05T12:04:00.008+02:002008-08-05T14:56:47.004+02:002008-08-05T14:56:47.004+02:00Sigur Ros: Viva La Vida<a href="http://bp2.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SJgl0aTb0ZI/AAAAAAAAARk/nKXIHhJtQJA/s1600-h/portada_med.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230972549535093138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SJgl0aTb0ZI/AAAAAAAAARk/nKXIHhJtQJA/s320/portada_med.jpg" border="0" /></a> Mi país favorito es uno en el que nunca he estado. Probablemente, si hubiera vivido en él habría acabado deprimido por la oscuridad de sus largos inviernos o la soledad de sus paisajes. Sin embargo, desde el luminoso y caótico sur de Europa resulta muy confortable enamorarse de un territorio tan remoto como aparentemente culto y civilizado, un lugar cuyo nombre significa "tierra de hielo" pero que los latinos, apelando a su insularidad y aprovechando una coincidencia fonética, hemos traducido equivocadamente como Islandia.<br />Me gusta Islandia porque no hay ejércitos. Porque está lleno de niños y padres jóvenes. Porque aprovecha sus recursos naturales, ese subsuelo volcánico desde el que según Verne se podía acceder al centro de la tierra, para generar energía no contaminante. Me gusta porque sus habitantes son políglotas, viajeros, emprendedores y artísticamente hipersensibles, y porque entre ellos, junto a gente tan molona como Bjork, Mum o Eidur Gudjohnsen, está Sigur Ros.<a href="http://bp2.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SJbE28ZbavI/AAAAAAAAARE/bWHCK3sPOZw/s1600-h/toronto1-sokal.jpg"></a><br />Lo que más gracia me hace de este genial cuarteto es que tienen a la crítica rendida a sus pies pese a cantar en islandés. Los mismos analistas que diseccionan con escalpelo las letras de Dylan o Waits, que proclaman la importancia de los textos y conciben los temas como un todo, ensalzan a un grupo que podría estar cantando el equivalente vikingo de los chistes de Lepe y nadie se daría cuenta. Y es que hacer una reseña de la música de Sigur Ros es como criticar una película de Kaurismaki en versión original sin subtítulos. En principio, faltarían elementos esenciales para dar ningún veredicto. Sin embargo, a nadie se le ocurre pensar que los autores de himnos tan subyugantes como los contenidos en "Agaetis Biryun" o "Takk" compongan letras que no estén a la altura de sus mesmerizantes cantos. Que no estén al servicio de ese preciosismo absoluto que parecen perseguir desde sus inicios.<br /><br /><br /><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230973519312732930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SJgms3AcQwI/AAAAAAAAARs/0HS1pHLJUAM/s320/sigur.jpg" border="0" /><br />Disfruto ahora con gran placer de su último disco y en plena ola de calor sahariano me refresco con sus nuevos temas como si fueran un chorro de aire acondicionado, no sólo por su estimulante belleza, sino porque muchos de ellos suenan más más ligeros y directos que en otras ocasiones. Más pop. Si los discos anteriores estaban construidos a base de grandiosas y profundas composiciones, de odas ceremoniosas para ser escuchadas en una catedral o contemplando la aurora boreal, los temas que abren "Med sud i eyrum vid spilum endalaust" (hay que ser muy especial para vender en todo el mundo un disco con este nombre) parecen un canto a la vida interpretados por una rama nórdica de elfos del bosque, por una tribu ancestral dedicada al hedonismo y a salvaguardar el mero placer de la existencia. Tan sólo echad un vistazo al naturalista y maravilloso video de "Gobbledigook" y sabréis a qué me refiero. Puede que os entren ganas de desnudaros y echaros al monte.<br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/wq7wXHyuVUU&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" fs="1"></embed>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-91293869806812908712008-08-01T22:53:00.005+02:002008-08-02T00:21:39.235+02:002008-08-02T00:21:39.235+02:00Quiero ser Michael Scofield<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SJOIi1sQrkI/AAAAAAAAAQ0/K0HaYw0zOWY/s1600-h/prison-break-sona7.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SJOIi1sQrkI/AAAAAAAAAQ0/K0HaYw0zOWY/s320/prison-break-sona7.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5229673724416929346" border="0" /></a><br />Días después de terminar de ver la tercera temporada de "Prison Break" uno no puede dejar de pensar en cuánto le gustaría ser como Michael Scofield, esa especie de Houdini moderno, de maestro escapista de la nueva era catódica, al que nada ni nadie puede retener. Y es que en estas últimas horas de mis breves vacaciones, con el regreso a la oficina a la vuelta de la esquina, me siento como si ayer mismo acabara de salir de la prisión de Fox River y, sin apenas haber disfrutado de mi libertad, estuviera a punto de entrar en la de Sona. Atenazado por la acuciante necesidad de urdir un plan que me permita evadirme de mi inminente condena. Lamentándome por no llevar tatuadas las claves que conducen al otro lado de las rejas.<br />En la vida real existen pocos con las agallas de Michael Scofield. Conozco a alguno. Son audaces. Indómitos. Espíritus genuinamente libres. Morirían antes que conformarse con llevar una plácida vida a la sombra y jamás cambiarían la verdadera independencia por la seguridad de un rancho y un techo diarios. Todos los demás, sin embargo, somos presos comunes. Sentimos un miedo reverencial por la vida de fugitivo y preferimos marcar en la pared los días que nos quedan para la próxima salida vigilada, sin detenernos siquiera a pensar que, como la trama de este entretenidísimo folletín, nuestra condena se puede perpetuar y alargar como un chicle, hasta el punto de que si alguna vez acaba seremos tan viejos que ya nos dará igual que nos liberen.Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-58423250130768766312008-07-26T09:33:00.007+02:002008-07-29T17:12:05.840+02:002008-07-29T17:12:05.840+02:00Los crímenes de De La Iglesia<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SI8vmFFHOcI/AAAAAAAAAQs/IZQlYUE-uJA/s1600-h/oxfordcrimenes.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SI8vmFFHOcI/AAAAAAAAAQs/IZQlYUE-uJA/s320/oxfordcrimenes.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228450023645592002" border="0" /></a><br /><div>No conozco un director capaz de enlazar tantas obras de nulo interés para un servidor como Alex De La Iglesia. Ni tampoco a nadie tan hábilmente sobrevalorado por la mercadotecnia. Al bilbaíno se le otorga el mérito, junto a otros compañeros de generación, de haber abierto con películas como "Acción mutante" o "El día de la bestia" nuevas vías dentro del cine español, una industria que discurría languidamente por senderos más que trillados y alejados del gusto de los espectadores de hoy en día. Sin embargo, a partir de ahí, y aprovechando que estamos en año olímpico, no puedo resistirme a decir que el listado de películas encadenadas a continuación es de récord. Record de intrascendencia, vulgaridad y desmesurada fata de elegancia. A saber: "Muertos de risa", "Perdita Durango", "La comunidad", "800 balas", "Crimen ferpecto"... Y es que cuando todos creíamos que gente como De La Iglesia estaba acabando con la españolada, lo que ocurría era justamente lo contrario. La estaban deconstruyendo, utilizando el argot gastronómico, y simplemente renovaban sus ingredientes para adaptarla a los estómagos del siglo XXI. </div>"Los crímenes de Oxford", sin ser casi nada, es al menos otra cosa. Un ejercicio de género mucho más sobrio y mucho menos sonrojante. Igual de vacuo e intrascendente, en efecto, pero al menos alejado de esa chabacanería que ensuciaba los títulos anteriores. Sin embargo, y eso es lo que, entre otras cosas, la hace increíble, está protagonizada por la pareja con menos química de la historia del cine: Elijah Wood y Leonor Watling. Una unión contra natura entre un imberbe e impávido ex-hobbit y una mujer y actriz que le da sopas con honda. Un tremebundo error de casting incapaz de ser disimulado ni por la más intrincada trama matemática.<br /><object height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/4_CD6ouujdA&amp;hl=es&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/4_CD6ouujdA&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" height="344" width="425"></embed></object>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-5736097343885330112008-07-23T14:07:00.012+02:002008-08-02T00:22:41.683+02:002008-08-02T00:22:41.683+02:00Leer o no leer<a href="http://bp1.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SIcijAg4KnI/AAAAAAAAAQk/OvJvz4yPtlU/s1600-h/no-country-for-old-men-josh-brolin-1.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226183877415414386" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SIcijAg4KnI/AAAAAAAAAQk/OvJvz4yPtlU/s320/no-country-for-old-men-josh-brolin-1.jpg" border="0" /></a>Leía recientemente a Vicente Verdú, lúcido analista de nuestro tiempo, tratando de disculparnos a todos por las pocas horas que destinamos a la lectura. En resumen, venía a decir que en una sociedad en la que apenas queda espacio para atender a tu pareja o a tus propios hijos, es difícil encontrar un hueco para disfrutar de la compañía de un libro. No sé si el motivo es este, pero el caso es que son legión los autores consagrados de quienes aún no he leido una sola línea. Obviando a los clásicos, sin necesidad siquiera de retroceder más allás del siglo XX, soy capaz de confeccionar una larga lista que habla por sí sola de mi incultura: Gunter Grass, Ohran Pamuk, JM Coetzee, Don DeLillo, Thomas Pynchon...<br />Entre estos novelistas está el norteamericano Cormac McCarthy, que flota ahora en mi mente después de disfrutar tardíamente de la excelente adaptación que los Coen han hecho de su "No es país para viejos". Y es que desde que vi el filme, hay una duda que me tortura: ¿debería abordar ahora la lectura de la obra original? ¿Merece la pena que me enfrente a una historia cuya trama conozco de principio a fin? ¿Sería justo con el autor si empezara a identificar a todos los personajes surgidos de su pluma con los actores que interpretaron su versión en la gran pantalla? ¿Si automáticamente le otorgara a Anton Chigurh la cara de Javier Bardem o a Llewelyn Moss la de Josh Brolin? Por otro lado, ¿no me estaré perdiendo algo si sustituyo los grandes clásicos de nuestros días por su película respectiva, por mucho que se trate de una gran obra, como en este caso? ¿De un filme en el que los Coen se muestran sobrados y demuestran una maestría total en el ejercicio de su oficio?<br /><div>Leer o no leer. Esa es la cuestión. Tal vez lo más juicioso sea ir a comprar, por ejemplo, "La carretera" (Pulitzer 2007) antes de que estrenen la película.</div><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/YBqmKSAHc6w&amp;hl=" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true" height="344" width="425"></embed>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-5289760265142694592008-07-17T11:54:00.017+02:002008-07-18T10:39:50.056+02:002008-07-18T10:39:50.056+02:00Wong Kar Wai, "My blueberry nights" y el cine pluscuamperfecto<a href="http://bp2.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SH8gZ5caoaI/AAAAAAAAAQU/XOBc2b4jxFc/s1600-h/my-blueberry-nights-jude-law-y-norah-jones.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5223929722061889954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SH8gZ5caoaI/AAAAAAAAAQU/XOBc2b4jxFc/s320/my-blueberry-nights-jude-law-y-norah-jones.jpg" border="0" /></a>Tiene que ser muy complicado ser Wong Kar Wai. Tener esa obsesión enfermiza por conseguir el plano pluscuamperfecto. A él no le vale, como a los demás, con que la película tenga un sentido global. Cada fotograma tiene que ser un cuadro único. Una obra de arte por sí mismo. Como esos escritores (leáse Juan Manuel de Prada, por ejemplo) que extraen del diccionario las palabras más eruditas para elaborar sus frases, el director hongkonés construye sus barrocas obras engarzando imágenes que persiguen el más difícil todavía.<br /><div>"My blueberry nights" supone otro episodio más en esa eterna búsqueda del encuadre imposible. Como en "Deseando amar", o en "2046", la cámara se contorsiona y se esconde detrás de puertas, ventanas o cristales con la intención de ofrecer perspectivas únicas. Las luces de neón que bañan toda la película dan a sus imágenes una sugerente y cálida pátina de irrealidad que las hace diferentes, y todo el conjunto, esa especie de descomunal lienzo en movimiento, viene enmarcado en una banda sonora con mucha presencia en la que Cat Power y Norah Jones (ambas aparecen en el filme) ocupan el lugar reservado en obras anteriores a Nat King Cole. </div><div></div><div></div><div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224270180680120866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SIBWDMoauiI/AAAAAAAAAQc/jWRws9kF5cg/s320/natalie.jpg" border="0" /></div><div></div><div>Lo que prima, en definitiva, es la estética. La forma sobre el fondo. En ese sentido, más que un pastel de ciruelas de diner americano, "My blueberry nights" es un plato de nouvelle cuisine, maravillosamente presentado pero que a más de uno le sabrá a poco. A cine soufflé relleno de aire. En mi caso, fan militante de "Deseando amar", no voy a decir que la receta me deje plenamente satisfecho. Me sobran recursos como la cámara lenta y otros elementos que quedan más <em>cool</em> que otra cosa. Sin embargo, me agrada esa fascinación por la belleza que Wong Kar Wai traslada ahora del lejano oriente a la América profunda y que también trata de transmitir, de forma un poco naif, a gran parte de los diálogos.</div><div></div><div>No sé por qué extraño motivo el filme no ha sido aún estrenado en España. Sospecho que será vilipendiada, pero me quedo con un comentario que he leido en la red: pon a Tony Leung y Maggie Cheung en los papeles protagonistas, tradúcela al mandarín y la crítica estaría hablando de otra sublime obra maestra.</div><div>Adjunto un video del filme con la música de la maravillosa "The greatest" de Cat Power, canción que la mayoría conoceréis y que Wong Kar Wai utiliza como tema principal de la película.</div><br /><div></div><div></div><div></div><div></div><div></div><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/4cCupTpjjfo&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-82678218037608144882008-07-07T11:25:00.018+02:002008-07-09T13:47:17.650+02:002008-07-09T13:47:17.650+02:00Akin 6 Shyamalan 2<a href="http://bp2.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SHHvd0Aw4sI/AAAAAAAAAQE/RDvY7Ykv7kI/s1600-h/3294.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220216738556207810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SHHvd0Aw4sI/AAAAAAAAAQE/RDvY7Ykv7kI/s320/3294.jpg" border="0" /></a>Imaginemos que tuviera que confeccionar y actualizar periódicamente un ránking de cineastas. Una clasificación, ahora que por fin Nadal ha ganado Wimbledon, con un sistema similar al de la ATP, integrada únicamente por profesionales en activo y elaborada en base a sus últimos resultados. Una lista evidentemente subjetiva que premiaría el estado de forma y en la que serían cabezas de serie veteranos incombustibles como Clint Eastwood o David Cronenberg. Pues bien, después de disfrutar de la maravillosa "Al otro lado", y ver así confirmado el gran talento que su director apuntó en "Contra la pared", no cabe ninguna duda de que Fatih Akin debería figurar en sus primeras posiciones.<br /><div><div><div><div>Aunque de origen turco (y no es una cuestión menor, ya que esta condición es uno de los ejes en torno a los cuales gravita su cine), el alemán Akin es una especie de Boris Becker. Un genio vigoroso y contundente que disfruta golpeando al espectador sin piedad. Plano a plano. Sin concesiones a la galería. En "Al otro lado" vuelve a demostrar su falta de misericordia y nos regala una trama de historias casi-cruzadas en las que los protagonistas corren en pos de una felicidad inalcanzable. Fatih Akin permite que rocen la dicha con los dedos, que estén a punto de ver aliviadas sus tragedias. Sin embargo, las voleas con las que estas desafortunadas criaturas tratan de quitarse de encima los raquetazos de vida nunca llegan al lado contrario. Besan la cinta de la red y, con una cruel parsimonia, caen en campo propio. <a href="http://bp0.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SHHuYf5sjcI/AAAAAAAAAP0/7Jyw7DhWm6k/s1600-h/shyamalan.jpg"></a></div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220217567055460706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SHHwOCaYOWI/AAAAAAAAAQM/ap544DXKbQM/s320/the-happening-1.jpg" border="0" /><br /><div>Con Night Shyamalan (otro realizador a caballo entre su país de adopción, EEUU, y su país de origen, India) me pasaría más o menos lo contrario. Pero sólo más o menos. "El incidente" ha sido hasta la fecha la única obra del inventivo genio de Philadelphia que me ha decepcionado. En su permanente y refrescante búsqueda de la originalidad, Night Shyamalan ha acabado rebasando los límites de la inverosimilitud. Me explico. Lo paranormal y lo fantástico siempre han formado parte del ADN de su cine, pero en "El incidente" todo parece en exceso rebuscado. Hay demasiada ficción y demasiado poca ciencia. En cualquier caso, al director de joyas como "El bosque", "El protegido" o "La joven del agua" le ocurre como a Federer. Ha ganado tanto crédito con su trayectoria anterior que un tropiezo contra Nadal no va a apartarle de la cima. Digamos, que, sólo por una vez, le han roto el servicio.</div><div></div><div></div></div></div></div><br /><br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/i8rhDyhIloM&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed><br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/1I9ZQVK8gV8&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"></embed>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-74496452440858997472008-07-04T15:24:00.010+02:002008-07-06T00:45:26.510+02:002008-07-06T00:45:26.510+02:00Isobel & Mark: la Bella y la Bestia<div><a href="http://bp0.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SG4ldgeu9SI/AAAAAAAAAPk/5THHyEStG8M/s1600-h/IS01_57941523.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219150207034258722" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SG4ldgeu9SI/AAAAAAAAAPk/5THHyEStG8M/s320/IS01_57941523.jpg" border="0" /></a><br /><br /><div>Ella es de Escocia y él es de Estados Unidos, aunque parezca justamente lo contrario, porque él es el monstruo del lago Ness y ella una especie de Dorothy de "El Mago de Oz". Les escucho en el estupendo "Sunday at devil dirt" y lo que más me sorprende es descubrir que este es ya su segundo discos juntos. Hace unos años jamás habría tenido ese lapsus, pero ahora es diferente. Simplemente dejé que el polvo de la vida cotidiana borrara las delicadas huellas de la bella y dulce Isobel Campbell, la sensible intérprete de "Is it wicked not to care" y otros grandes temas de los no menos sensibles Belle &amp; Sebastian. Escuché y compré los dos discos de Gentle Waves, igual que escuché y compré "Amorino". Sin embargo, ignoraba que Isobel hubiera acabado internándose en estos territorios. Que se hubiera dejado influir tan profundamente por el country, el folk, el blues... Que se hubiera adentrado con tanta decisión en el paisaje americano , en un inmenso bosque de secuoyas al fondo del cual estaba el ogro Mark Lanegan.<br />Escuchando "Sunday at devil dirt" y la voz aguardentosa de Lanegan bajo el aplastante sol del verano madrileño, se comprende que Isobel abandonara mi grupo favorito. Igual que Stuart David, ahora novelista. Para ambos, espíritus inquietos, Belle&amp;Sebastian sólo podía ser una estación de paso, un trampolín desde el que catapultarse hacia nuevos territorios. No voy a decir que la nueva Isobel me gusta más que la vieja, porque no es verdad, pero es cierto que hay temas en este último disco ("Who built the road", "Something to believe", "Seafaring song") que me han hecho dudar. Al menos han despertado en mí, mucho más aficionado a los sonidos británicos, la necesidad de desandar las huellas de la bella Isobel y la bestia Mark por la América profunda y escuchar su disco anterior: "Ballad of the broken seas". Nunca es tarde si la dicha es buena.<br /><br /><object height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/XjrlkgX8VKg&amp;hl=es&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/XjrlkgX8VKg&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" height="344" width="425"></embed></object><br /><br /></div></div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-17422087240960277622008-07-01T23:30:00.007+02:002008-07-03T00:13:16.362+02:002008-07-03T00:13:16.362+02:00"Mataharis": espías de nosotros mismos<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SGv4gDG-EUI/AAAAAAAAAPc/oJuZe2OKwA0/s1600-h/mataharis-najwa-tristan.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SGv4gDG-EUI/AAAAAAAAAPc/oJuZe2OKwA0/s320/mataharis-najwa-tristan.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218537822712893762" border="0" /></a><br /><div>"Mataharis" no es una película. Es un espejo. Como el resto de obras de Icíar Bollaín. Una fotografía de la realidad en la que se retratan algunos de los principales males de nuestro tiempo: la incomunicación, la desconfianza, la soledad... Como en esa novela de Paul Auster (creo que era"Fantasmas") en la que un hombre contrata a otro para que le espíe a si mismo, las detectives que protagonizan "Mataharis" están en realidad mostrándole al espectador su propia vida. Bollaín ha pinchado nuestros teléfonos e instalado videocámaras en nuestras viviendas para ofrecernos el reflejo inquietante de nuestra existencia cotidiana. Cada uno tendrá sus propios fantasmas y se sentirá identificado con alguna de las penurias que sufren los taciturnos personajes de esta historia. Celos. Anhelo de tiempos mejores. Infelicidad. Precariedad laboral. Yo, por mi parte, me veo a mí mismo en esa madre trabajadora interpretada por Najwa Nimri. En esa mujer que, como ella dice, ni siquiera tiene tiempo para cortarse las uñas de los pies. O en su marido, encarnado por Tristán Ulloa. Me veo como parte de ese matrimonio que se vacía en su oficina durante la mayor parte del día y a los que sus obligaciones sólo les deja, usando un tecnicismo deportivo, los minutos de la basura para cultivar su amor. Me veo como todos aquellos que hemos cambiado dinero por vida y me alegro inmensamente de que haya personas con la lucidez de Bollaín para mostrarnos desde fuera lo cuestionable de nuestra elección.<br /><br /><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/8Fgro98hKXY&amp;hl=es"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/8Fgro98hKXY&amp;hl=es" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br /><br /><br /></div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-88106442330759228002008-06-19T13:06:00.012+02:002008-07-02T23:24:57.555+02:002008-07-02T23:24:57.555+02:00"La noche es nuestra": buen cine por sorpresa<div><a href="http://bp1.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SFpHFD65ytI/AAAAAAAAAO8/bHRBLZF89AE/s1600-h/wahlberg_phoenix_wotn.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213557670912051922" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SFpHFD65ytI/AAAAAAAAAO8/bHRBLZF89AE/s320/wahlberg_phoenix_wotn.jpg" border="0" /></a><br /><div>Desde hace un tiempo, ya no leo las críticas de las películas hasta después de verlas. Lo mismo me sucede con los trailers. Temo, de forma más que fundada, que me desvelen algo. Datos que prefiero descubrir de primera mano. Giros del guión con los que me gusta ser sorprendido durante el transcurso de la trama. Así, guardo las páginas iniciales de cada "Fotogramas" para recuperarlas con posterioridad o, literalmente, cierro los ojos y me tapo los oídos en las salas cuando proyectan los cada vez más anticipados avances de próximos estrenos.</div>Sin embargo, hay ocasiones en que un vistazo rápido al titular de una reseña, o a las puntuaciones que los críticos (casi todos contra su voluntad) otorgan a los títulos de la cartelera puede servirnos para rescatar una película del más absoluto olvido. Es el caso de "La noche es nuestra". El póster del filme, en el que aparecen sus reputados protagonistas (Mark Wahlberg, Joaquin Phoenix, Eva Mendes y Robert Duvall), me hacía pensar simplemente en una cinta policiaca más de las muchos que factura Hollywood. Sin embargo, al leer de refilón alguna opinión más que favorable me incliné a darle una oportunidad. Y a fe que mereció la pena.<br /><div>Sin ser ninguna obra maestra, la "Noche es nuestra" es una especie de versión menor de la insuperable "Promesas del Este" en la que otra historia de mafias rusas sirve de mcguffin para brindarnos una interesante historia sobre el deber, la lealtad y el amor fraternal. Todo ello contado con mucho estilo y aderezado con música de los 80, la década en que transcurre la acción. ¿Algún aliciente más? Los pocos fans que, aparte de mí, queden de Night Shyamalan podrán volver a ver a Joaquin Phoenix paseando entre maizales.</div>Adjunto el trailer para todos aquellos a los que no les importa que les destripen por completo el argumento.<br /><br /><object height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ofrA8RkBDpk&amp;hl=en"><embed src="http://www.youtube.com/v/ofrA8RkBDpk&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" height="344" width="425"></embed></object><br /></div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6292290372504989537.post-43526272227738682102008-06-16T18:33:00.014+02:002008-06-18T10:31:47.705+02:002008-06-18T10:31:47.705+02:00Doce rosas y Pilar López de Ayala<a href="http://bp2.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SFjFc4kRpuI/AAAAAAAAAOA/wGixhQj3P5w/s1600-h/l13rfoto_16.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213133668692895458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_P9GZJPlhpqk/SFjFc4kRpuI/AAAAAAAAAOA/wGixhQj3P5w/s320/l13rfoto_16.jpg" border="0" /></a> <div>Hay ocasiones en las que no conviene gastar demasiadas palabras (STOP). Escribir un post sobre "Las 13 rosas" es una de ellas (STOP). Un título que te devuelve a esa época en la que todas las películas españolas hablaban sobre la guerra civil (STOP) y del que sólo destacaré tres cosas(STOP): lo alucinante y extraño que resulta ver La Latina hace setenta años (STOP), la historia de ese guardia civil incapaz de decirle a su hija que la quiere (STOP) y Pilar López de Ayala, hoy por hoy, mi actriz nacional preferida y la única rosa de las trece que me tienta a escribir más que un simple telegrama.<br /><br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/WGJlkUk2Fjo&amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash"></embed></div>Roy Earlehttp://www.blogger.com/profile/02643848676010821853noreply@blogger.com