
No quisiera parecer un bicho raro, pero el caso es que acabo de leer una novela sueca y el autor no era Stieg Larsson. Está escrita por Henning Mankell (el sueco en el que todos hubiéramos pensado antes del fenómeno Millenium) y el protagonista (otra rareza) no es el inspector Kurt Wallander, héroe de la mayoría de las obras del novelista escandinavo, sino un joven negro que, pese al título del libro, no tiene absolutamente nada que ver con Carl Lewis.
"El hijo del viento", para dejarlo claro desde el principio, no es un libro especialmente profundo ni intelectualmente exigente. No pasará jamás a la historia de la literatura. Sin embargo es ameno y, pese a su sencillez, lo suficientemente consistente como para no ruborizar a lectores avezados.
Mankell, que pasa gran parte de su tiempo en África, nos cuenta la odisea de Molo, un niño trasladado en pleno siglo XIX desde el continente negro a la fría Suecia. Víctima de la incomprensión e incapaz de adaptarse a su nueva vida, Molo no cejará en su empeño de regresar al desierto del Kalahari que le vio nacer. Justamente el trayecto contrario al que sus paisanos sueñan con hacer en el siglo XXI.
Pese a haberme entretenido bastante con su lectura, con "El hijo del viento" me sucede algo parecido a algunas otra historia recientes de este tipo. Narraciones exóticas y con un toque de aventura al estilo de (salvando las distancias) "El afinador de pianos". Que no dejo de pensar en que podrían dar pie a una película mucho mejor que el libro.







