
"Quiet is the new loud". El título del primer disco de Kings Of Convenience (2001) resulta revelador porque, efectivamente, para los grandes artistas, a veces no hay mejor publicidad que el silencio. Que la inactividad. Tomemos como ejemplo a "Family", otro dúo mítico del circuito independiente. Compusieron un sólo disco, el magistral "Un soplo en el corazón", y el paso del tiempo no ha hecho sino convertirles en leyenda. Hasta el punto de que los donostiarras nunca deberían caer en la tentación de publicar otro, so pena de desprenderse de ese aura legendaria.
Salvando las distancias, a Kings of Convenience le ha sucedido algo parecido. Tras el éxito de su segundo disco, el alabado "Riot on an empty street" (2004), desaparecieron del mapa como pareja artística y sus años de inactividad no hicieron sino enaltecer el recuerdo de sus canciones. "Homesick", "Misread" o "I'd rather dance with you" adquirieron el genuino aroma de lo especial, de lo único, principalmente por el hecho de no tener sucesoras (y la sospecha de que quizás nunca las tendrían).
Ahora, un lustro después, los noruegos vuelven con otro disco: "Declaration of dependance". Cuatro o cinco canciones son sobresalientes ("Boat behind", "Rule my world"...). Sin embargo, el resto de los temas, para ser franco, me parecen aburridos. No hay duda. Erlend Øye y Eirik Glambek Bøe son muy buenos. Pero ahora que han vuelto no sé si lo son tanto o si, por la añoranza y el miedo a perderlos, les habíamos engrandecido.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada