
No sé qué me gusta más: el fútbol o el cine. Y lo cierto es que es difícil vivir con dos pasiones tan contrapuestas. Tener siempre la cabeza ocupada con pensamientos que se asocian de forma tan grotesca. ¿Cuándo estrenan la última de Haneke? ¿Cuándo se recupera Iniesta? La gente me mira con recelo cuando hablo de los Coen en la grada del estadio, y con displicencia si hojeo el Marca en la cola de la filmoteca. Por eso, para alguien como yo, que lloré tanto con "Brokeback Mountain" como con el gol en propia puerta del Alavés en la final de la UEFA, es una bendición que se estrenen películas como "The Damned United". Filmes inhabituales en los que se mezcla el mejor fútbol y el mejor cine. Una rara avis que, desde ya, es historia del cine deportivo.
Dicho desde la más absoluta subjetividad, el filme de Tom Hooper (director de la serie "John Adams") es una pequeña joya que, por primera vez, se toma en serio el mundo del balompié y nos muestra, a través de la figura del exitoso entrenador Brian Clough, lo que siempre quisimos ver los fetichistas de este deporte: los entresijos del vestuario, las emociones de los entrenadores, el papel de la directiva... Una versión en gran pantalla de ese mítico "Lo que el ojo no ve", de "El día después", aunque infinitamente más serio y enriquecedor... Además, Michael Sheen, especialista en biografías (Tony Blair, David Frost), borda el papel de esa especie de Javier Clemente británico que fue Clough.
Una película del montón para la mayor parte del público pero un hito para todos los cinéfilos doctores Jeckyll que, como yo, disfrutamos embruteciéndonos y convirtiéndonos en futboleros Mr. Hydes de vez en cuando.

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