
Hace unas semanas, en un interesante curso de técnicas creativas, me explicaban que todos estamos constreñidos dentro de un área invisible llamada "zona de confort". Una especie de corsé que limita nuestra inventiva y nos impide proponer ideas demasiado arriesgadas. Que nos hace tender al conservadurismo por miedo a romper las convenciones preestablecidas y parecer excesivamente alocados y revolucionarios.
Ni siquiera Pixar, con toda su genialidad, está libre de esta mancha. Comenzaron su andadura con la maravillosa "Toy Story" y a partir de aquí,con distintas variaciones, siguieron exprimiendo la misma fórmula infalible: dotar de vida a determinado colectivos no humanos susceptibles de dar un gran juego argumental. Así, a los juguetes les siguieron los insectos ("Bichos"), los peces ("Buscando a Nemo"), los monstruos ("Monstruos S.A."), los coches ("Cars)... Un ejemplo preclaro de creatividad desarrollada en la "zona de confort", es decir, dentro de unos parámetro estándar que aparentemente garantizan el éxito.

"Up", sin embargo es otra cosa. Como ya lo eran, aunque en menor medida, otras obras maestras como "Los increibles", "Ratatouille" o "Wall-E". "Up" es una locura que rompe con todo y que refresca por su genuina originalidad y su desbordante imaginación. Una película capaz de renovar el género y elevarse sobre las demás como esa casa flotante con la que surca los cielos el ya inmortal Carl Fredricksen. Y es que hay que ser muy valiente para presentar un guión protagonizado por un anciano que lleva su casa a cuestas acompañado de un boy scout, un ave en peligro de extinción y un perro parlante. Hay que estar totalmente desinhibido y falto de prejuicios para dedicar años de trabajo a una historia tan deliciosamente imposible que, por momentos, parece tener toques de Miyazaki.
Aún así, lo que vuelve a engrandecer aún más el último Pixar es, como siempre, su capacidad de poner toda su pirotecnia tecnología y su inmenso talento en los guiones al servicio de los sentimientos humanos. "Up" es, por encima de todo, una bellísima historia de amor que nos recuerda la importancia de cada día y nos desvela que lo fundamental de los sueños no es cumplirlos, sino soñarlos.
Una gloriosa, enternecedora y trascendente película para adultos inteligentemente disfrazada, ya desde el trailer, de cuento infantil.

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