
Nunca podría ser un buen estadista. Porque soy un completo inepto, evidentemente, pero también porque carezco de la ingente capacidad de sacrificio que caracteriza a los políticos relevantes. Como Nelson Mandela y John Adams, por ejemplo, protagonistas respectivamente de "El factor humano" y "John Adams", libro y serie que acabo de terminar recientemente y que comparten una temática similar, ya que ambos describen el nacimiento de dos importantes países: Sudáfrica (renacimiento, en este caso) y los Estados Unidos.
No es preciso extenderse demasiado en la biografía de Nelson Mandela. De todos es sabido que su lucha contra el apartheid le llevó a pasar encarcelado 27 años. Además, su dedicación absoluta a la política terminó afectando a su vida privada y haciéndole fracasar en su matrimonio. John Carlin, brillante cronista inglés afincado en España, del que recomiendo su columna futbolística semanal en El País, ensalza su figura en "El factor humano" y nos describe todos sus esfuerzos para lograr la paz entre blancos y negros. Una larga lista de inteligente maniobras que fructificaron coincidiendo con la victoria de la selección sudafricana en el Mundial de Rugby de 1995, un acontecimiento que sirvió como catalizador de todos esos movimientos conciliadores y aceleró el crecimiento de la semilla de concordia plantada por Mandela.

En cuanto a "John Adams", mini serie de HBO basada en la vida del segundo presidente de los Estados Unidos, también tiene una parte eminentemente política. Sin embargo, no descuida, ni mucho menos, los aspectos más personales y dedica gran parte de su metraje a hablarnos de John Adams hombre por encima del John Adams político. Como en el caso de Mandela, lo que nos muestra, es una vida de sacrificio en la que mujeres, hijos y familia en general salen casi siempre mal parados. Una existencia entregada a una noble causa. Un precio, en opinión de un cobarde ciudadano de a pie, demasiado alto para pasar a la historia.

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