
Decía recientemente Ibon Errazkin en el Rockdelux que, en la era de las descargas, los reproductores portátiles y Spotify, ya nos les concedemos oportunidades a los discos más difíciles. Suscribo completamente su reflexión. Tenemos acceso a tanta música que, si el primer o segundo tema no nos engancha inmediatamente, pasamos a otro disco rápidamente.
Algo parecido me ha sucedido con Russian Red. Evidentemente, "I love your glasses" no es el súmmum de la complejidad, pero sí es cierto que, al ser un disco más folk que pop, sus canciones ("Cigarettes" aparte) son menos directas que las que acostumbro a escuchar. Por ese motivo, tenía el debut de Lourdes Hernández un poco abandonado en la estantería de mi casa. Tan abandonado que ni siquiera lo había escuchado entero. Hasta que la semana pasada la vi en directo teloneando a Antony & The Johnsons y decidí darle una segunda oportunidad.

Es difícil que los trabajos de artistas españoles que cantan en inglés soporten la comparación con los de sus colegas británicos o americanos. Sin embargo, en el caso de Russian Red, ese prejuicio pasa a un segundo plano porque, más que lo que dice, lo que importa es cómo lo dice. Y es que, por una vez en la historia del indie español, la cantante sabe cantar. Y de qué manera. No sólo es la voz. Es la forma de interpretar. Lourdes Hernández juguetea con las palabras hasta crear su propio idioma. Las dota de nuevos significados y matices. Las transforma y las recompone. Haced la prueba a escuchar el disco con las letras delante y veréis que no recita estrofas. Las reinventa.
Mucha gente en España ya se ha hartado de ella. Esa es la señal inequívoca de que a la chica le sobra talento.

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