
Si ahora mismo me preguntaran por escritores italianos contemporáneos, la cabeza se me iría inmediatamente a Melania G. Mazzuco. Es cierto que en los últimos tiempos he disfrutado tanto o más de otros compatriotas suyos como Baricco, Tabucchi o el propio Eco, pero ninguno de estos autores aparece en mi memoria tan indisolublemente unido a su país de origen como en el caso de la novelista romana. Y es que en las dos obras de Mazzuco que he leído, Italia no es sólo un paisaje, un telón de fondo que funciona como decorado de la acción. En ambos libros, Italia es la absoluta protagonista.
Mientras en "Vita", ambientada a principios del siglo XX, Mazzuco nos presenta un país cien años más joven, una nación pobre e inmadura cuyos habitantes se ven obligados a huir al otro lado del Atlántico en busca de una vida mejor, en "Un día perfecto" nos muestra un retrato de la Italia de hoy en día, un estado infinitamente más desarrollado pero al que el bienestar y el progreso han acabado inoculando nuevos males.
Mazzuco completa en su última obra un brillante ejercicio de estilo y, articulando la acción en torno a una cuenta atrás de veinticuatro horas, nos ofrece un apreciable fresco social en el que quedan retratados muchos de los problemas de nuestros días. A través de varios protagonistas, un puñado de atribulados perdedores desorientados en la inmensidad de Roma, la pluma omnisciente y camaleónica de Mazzuco va describiendo distintas realidades. Así, demostrando haber llevado a cabo un exigente trabajo de documentación, la autora se mete en la piel de personajes tan dispares como una mujer maltratada, un profesor gay, un político en caída libre o un joven antisistema y acaba componiendo un drama costumbrista rabiosamente actual. Una tragedia coral que probablemente tenga fecha de caducidad pero que, a día de hoy, sorprende por su pesimista lucidez.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada