
He leído dos novelas de Philippe Claudel: "Almas grises" y "La nieta del señor Linh". Dos obras tan breves como contundentes. Dos libros soberbios y conmovedores sobre la naturaleza humana. Por eso, en cuanto descubrí que el autor francés había dado el salto al cine, que se había aventurado a proseguir su oficio de contador de historias con otras herramientas diferentes, sentí un tremendo interés por ver el resultado.
"Hace mucho que te quiero" demuestra que se puede pasar con éxito del papel al celuloide. Que la sensibilidad de un escritor puede ir más allá de las palabras y manifestarse también en imágenes. Si a esto le sumamos una inolvidable interpretación de Kristin Scott Thomas, desarmante en su papel de atormentada ex-reclusa, obtenemos uno de los títulos más emocionantes del cine europeo reciente.

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