
Desde hace un tiempo, ya no leo las críticas de las películas hasta después de verlas. Lo mismo me sucede con los trailers. Temo, de forma más que fundada, que me desvelen algo. Datos que prefiero descubrir de primera mano. Giros del guión con los que me gusta ser sorprendido durante el transcurso de la trama. Así, guardo las páginas iniciales de cada "Fotogramas" para recuperarlas con posterioridad o, literalmente, cierro los ojos y me tapo los oídos en las salas cuando proyectan los cada vez más anticipados avances de próximos estrenos.
Sin embargo, hay ocasiones en que un vistazo rápido al titular de una reseña, o a las puntuaciones que los críticos (casi todos contra su voluntad) otorgan a los títulos de la cartelera puede servirnos para rescatar una película del más absoluto olvido. Es el caso de "La noche es nuestra". El póster del filme, en el que aparecen sus reputados protagonistas (Mark Wahlberg, Joaquin Phoenix, Eva Mendes y Robert Duvall), me hacía pensar simplemente en una cinta policiaca más de las muchos que factura Hollywood. Sin embargo, al leer de refilón alguna opinión más que favorable me incliné a darle una oportunidad. Y a fe que mereció la pena.Sin ser ninguna obra maestra, la "Noche es nuestra" es una especie de versión menor de la insuperable "Promesas del Este" en la que otra historia de mafias rusas sirve de mcguffin para brindarnos una interesante historia sobre el deber, la lealtad y el amor fraternal. Todo ello contado con mucho estilo y aderezado con música de los 80, la década en que transcurre la acción. ¿Algún aliciente más? Los pocos fans que, aparte de mí, queden de Night Shyamalan podrán volver a ver a Joaquin Phoenix paseando entre maizales.
Adjunto el trailer para todos aquellos a los que no les importa que les destripen por completo el argumento.





