lunes 1 de diciembre de 2008

"Me llamo Rojo": descubriendo a Orhan Pamuk

Últimamente leo poco, y esa carencia está provocando que una especie de herrumbre, de óxido pernicioso, se vaya extendiendo por mi interior anquilosando mi ya de por sí limitada creatividad. La culpable, alguna vez lo he explicado, es mi amada bicicleta, que me hurta el tiempo de lectura que garantiza el transporte público y provoca que desde hace más de un año esté sacrificando notablemente el "mens sana" en beneficio del "corpore sano".
En este contexto he optado por centrarme en autores consagrados. Aquellos que visiten este blog tal vez recuerden (muy improbable) un listado que evidenciaba mis grandes lagunas intelectuales y en el cual aparecían los nombres de escritores a los que aún no había leido. Pues bien. Uno de ellos era Orhan Pamuk. Por alguna extraña razón, no me pregunten cuál, decidí (después de leeer a Cormac McCarthy, que también estaba en esa lista) que el autor turco era la siguiente muesca en mi mesilla de noche. Y de un modo igualmente aleatorio elegí "Me llamo Rojo" para iniciarme en la obra del premio Nobel.
No sé cómo serán sus otros libros, pero sólo por el placer que me provócó el descubrimiento de la estructura elegida por Pamuk para esta novela, una suerte de literatura por relevos en la que los personajes se van cediendo la voz de narrador, en la que van pasándose el testigo del protagonismo haciendo avanzar la trama al mismo tiempo, me alegro de la elección.
Y es que todo en "Me llamo Rojo" es un descubrimiento. El hallazgo de un autor y de un estilo, como ya he dicho, pero también el de unos escenarios y un tiempo para mí muy desconocidos. La acción se desarrolla en el Estambul del siglo XVI, en pleno declive del imperio otomano, pero lejos de brindarnos una especie de relato histórico, Pamuk nos ofrece, o mejor dicho, nos dibuja, porque esta es una historia sobre ilustradores, un moderno cuento de las Mil y unas Noches en el que cabe de todo: el relato policiaco, la leyenda oriental, el amor, los celos, la venganza... Un buen libro al que escapar para todos aquellos que estén cansados de la realidad que les rodea o de ficciones y personajes no demasiado alejados de ella.