
De pequeño tenía miedo a Monchito, el muñeco de José Luis Moreno. Y también a Jesucristo, porque vi una secuencia de "Marcelino Pan y Vino" y me entró pavor al pensar que cualquier crucifijo de los que colgaban por las paredes podía empezar a hablarme. Más tarde, empecé a atemorizarme por cosas más normales (el video de "Thriller", la niña del "Exorcista", Norman Bates, la vidente de "Poltergeist"...) y en los últimos tiempos, ya de mayorcito, me he asustado bastante con "The Blair Witch Project" y la chica del pozo de la versión japonesa de "The Ring". Sin embargo, nada parecido al terror que recientemente me inspiran los marines americanos. Ya me asustaban tras ver "En el valle de Elah", "Redacted" o "La batalla de Haditha", pero tras dar cuenta de los siete capítulos de los que consta la miniserie de HBO "Generation Kill", este miedo visceral no ha hecho sino aumentar.
Lo malo de los marines es que son prácticamente inmunes a las estacas, las balas de plata y otras armas de las utilizadas contra los villanos de toda la vida. De hecho da igual lo que trates de usar contra ellos. Siempre van a tener un arsenal mucho más sofisticado que el tuyo para reducirte a cenizas. Gafas de visión nocturna para localizarte en la oscuridad. Satélites súper-desarrollados para teledirigir sus obuses. Mortíferos fusiles con láser. Sin embargo, eso no es lo peor. Lo que realmente les hace letales es esa aparente falta de escrúpulos y moralidad que caracteriza a algunos de sus efectivos. No me lo invento yo. Lo dice uno de los protagonistas de "Generation Kill": "Si hicieramos en Estados Unidos lo que hacemos aquí, estaríamos todos en la cárcel".
Lo malo de los marines es que son prácticamente inmunes a las estacas, las balas de plata y otras armas de las utilizadas contra los villanos de toda la vida. De hecho da igual lo que trates de usar contra ellos. Siempre van a tener un arsenal mucho más sofisticado que el tuyo para reducirte a cenizas. Gafas de visión nocturna para localizarte en la oscuridad. Satélites súper-desarrollados para teledirigir sus obuses. Mortíferos fusiles con láser. Sin embargo, eso no es lo peor. Lo que realmente les hace letales es esa aparente falta de escrúpulos y moralidad que caracteriza a algunos de sus efectivos. No me lo invento yo. Lo dice uno de los protagonistas de "Generation Kill": "Si hicieramos en Estados Unidos lo que hacemos aquí, estaríamos todos en la cárcel".
David Simon, que vuelve a asustarnos a todos tras "The Wire", se basa para este relato en las experiencias del reportero Evan Wright en Irak, lo que me hace recordar algo que también me daba mucho miedo en mi tierna infancia: las peliculas de terror que empezaban o acababan con la frase "Basado en un hecho real".

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada