
Un hombre profundamente deprimido, solo, arruinado y traicionado por su mejor amigo, coge una soga y la pasa por encima de una viga de su habitación. Se sube a una silla y se anuda la cuerda en el cuello. En off, escuchamos cómo lee un lacrimógeno texto, una carta de despedida a su esposa. De pronto, cuando todo el mundo espera verle ahorcándose, se baja los pantalones y empieza a masturbarse. "Oh, ¡legendario!", grita al terminar.
Esta escena tan irreverente, tan caústica e incorrecta, es sólo una más dentro del amplio catálogo de gloriosas brutalidades que se despliegan en cada episodio de "Weeds", serie tan mordaz como brillante cuya cuarta temporada acabo de terminar y que sirve como ejemplo perfecto para ilustrar el gran cambio experimentado por la televisión en los últimos tiempos. ¿Puede uno imaginar una serie de este tipo hace unos años? ¿Recordar alguna ficción estadounidense con desnudos, por ejemplo? ¿Alguna teta en "Falcon Crest", "El Equipo A" o "Sensación de vivir"? ¿Cuál sería la reacción de un productor de antaño si alguien le ofreciera un guión protagonizado por una mujer que tiene que traficar con drogas blandas para mantener el estatus de vida familiar? ¿Un guión en el que los niños pierden la virginidad a los 13 años, las niñas son lesbianas y uno de los protagonistas se convierte en rey del porno gracias a su habilidad con el único dedo de su pie? Simplemente, la tele americana ha cambiado. La veda se ha abierto y, afortunadamente para los guionista, los pocos botones que quedaban en el corsé están saltando por los aires.

No quería sin embargo que aquel que nunca haya visto "Weeds" piense que estoy hablando de una especie de "South Park" con personajes de carne y hueso. "Weeds" es espléndida. No es, ni mucho menos, caca culo pedo pis. Los numerosos y descollantes gags subidos de tono están al servición de una sólida y a la vez camaleónica trama, y no al contrario, y los personajes son un puñado de encantadores freaks dignos de ser archivados como arquetipos de originalidad. Mención aparte merece la interpretación de Elizabeth Perkins y, sobre todo, Mary-Louise Parker. Simplemente, Nancy Botwin es , para un servidor, el mejor personaje femenino de la televisión actual. Y su intérprete, una actriz con una belleza diferente (¡cuánto ha pasado desde "Tomates verdes fritos"!), no sólo está a la altura, sino que lo borda.
Adjunto una original calada a ritmo de Nancy Sinatra de la temporada 4. Una de esas piezas típicas de los canales americanos que demuestran que las promos y trailers pueden ser algo más, un género propio, y no sólo un mero montaje con los mejores momentos de la serie.

1 comentarios:
Hola,
cómo te llames, encuentro genial tu página, es muy interesante,
Kena.
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