martes 25 de noviembre de 2008

"La cuestión humana": el futuro era esto


Es muy difícil ver la realidad. Las ramas del día a día, nuestras diminutas miserias cotidianas, no nos dejan ver el bosque en el que hemos acabado perdiéndonos. De hecho, ni siquiera sabemos si queremos verlo. Por eso se agradece que agudos observadores como Nicolas Klotz, director de "La cuestión humana", película a su vez basada en un libro de François Emmanuel, nos obliguen a mirar a nuestro alrededor y nos muestren la verdadera cara del mundo en el que vivimos: una sociedad dominada por las grandes corporaciones en la que el individuo ha quedado reducido a un simple número en la cadena de montaje. Un universo deshumanizado en el que se nos valora por lo que producimos y no por lo que somos. Una negación total de la persona que ha alcanzado su cénit en los albores del siglo XXI y que se asemeja demasiado a esas novelas de Huxley o Orwell que hace años nos parecían ciencia ficción.
En unos días en los que sólo se habla de la crisis de nuestro sistema financiero, en la que parece que los únicos problemas son de índole material y que lo verdaderamente importante es la quiebra del entramado sobre el que se sujeta la sociedad capitalista, alguien debería hacer otra pregunta: ¿y que hay de nosotros? ¿Qué hay de la crisis total de las relaciones humanas? ¿Que hay de nuestras vidas? ¿Como es que hemos acabado dedicando todo nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, a trabajar por el bien ajeno?¿Cómo es que hemos dejado atraparnos de esa manera, hasta el punto de que nuestra supervivencia depende de seguir aferrados a estas cadenas?
Es difícil encontrarse hoy en día con filmes que planteen cuestiones tan monumentalmente trascendentes como las que plantea "La cuestion humana", una cinta que llega a comparar la política y el lenguaje de los departamentos de recursos humanos de las multinacionales con los métodos utilizados por los nazis en sus limpiezas étnicas. Este es cine duro, difícil, de hondísimo calado. Casi dos horas y media no siempre fáciles de seguir. Sin embargo, el esfuerzo tiene su recompensa, y es que "La cuestión humana" es un doloroso pellizco que hace que nos despertemos momentáneamente del sueño en el que vivimos y recapacitemos. Toda una invitación a huir del rebaño.