
Resulta un tanto tardío, ventajista y hasta poco objetivo (teniendo en cuenta que trabajo en el único canal de España que emite la serie) cantar a estas alturas las alabanzas de "The Wire", producción de culto en esta edad de oro de la ficción televisiva ante la que ya se han postrado no sólo los aficionados habituales sino también muchos e insignes miembros de nuestra "intelligentsia". Sin embargo, quería esperar a terminar la primera temporada para emitir un juicio de valor con más conocimiento de causa. E hice bien, porque la deslumbrante traca final con la que acaba esta primera entrega de la saga (en total hay cinco) aún me tiene subyugado y marca de forma decisiva mi opinión.
La obra de David Simon no es sólo una nueva vuelta de tuerca a un género del que, tanto en la pequeña como en la gran pantalla, ya pensábamos que lo habíamos visto todo. "The Wire" es el gran relato policiaco. La narración total. Mientras otras películas o series se centran en determinados aspectos (un caso concreto, un personaje puntual... ), "The Wire", y esa es su gran virtud, lo cuenta todo. Absolutamente todo. Las motivaciones de los policías y los traficantes. El funcionamiento de sus respectivas cadenas de mando. Las consecuencias políticas. El entramado burocrático sobre el que se sustenta el sistema. Simon, asesorado por el ex-detective Ed Burns, comete la osadía de hacer una fotografía total de esa cara sucia de América y no sólo sale indemne de una empresa tan suicida, sino que lo hace con nota.
"The Wire", como un gran clásico de la literatura o una obra maestra del cine, es ni más ni menos que la máxima expresión de su disciplina artística. Y por eso, como suele pasar, nunca, nunca jamás triunfará. Ni falta que hace.

1 comentarios:
Qué se puede decir de The Wire que no se haya dicho ya, es una película en 5 actos de 12 o 13 horas cada uno, con el objetivo global de impactar en el espectador creando en éste sensaciones, y vaya si las crea, desde la vida de los barrios bajos, pasando por el puerto, hasta las esferas políticas, a todos los niveles, conformando un retrato sucio y pulido de la sociedad, que a través de un guión nada forzado, actores a pleno rendimiento, un ritmo perfecto, y una dirección apabullante, transcienden a ser algo más, debe verse al menos una temporada completa, si no se corre el riesgo de no poder apreciarla, no se puede apreciar una obra de arte sin guardar la distancia debida, para un episodio suelto: The Shield, ritmo y fuerza en cada capítulo, para algo más: The Wire, artesanía fina.
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