A veces, por falta de tiempo, veo las películas por partes. Tal vez no sea la mejor manera de disfrutar del cine. Tal vez una película es un todo que no debería ser separado, que tendría que ser degustado bajo unas mismas condiciones y un invariable estado de ánimo. Sin embargo, es lo que hay. Lo máximo que me permite esta vida de esclavo asalariado. Quizás es por eso que "Deseo, peligro" no me haya llegado todo lo hondo que esperaba. Todo lo profundo que llegaron "Brokeback mountain", "La tormenta de hielo" o "Sentido y sensibilidad". La noche que vi la primera parte, tenía la impresion de enfrentarme a una historia que nunca arrancaba. La tarde que vi la segunda mitad, pese al aroma a clásico que impregnaban las secuencias finales, me pareció que todo sucedía demasiado rápido.Levemente disgustado por esa pequeña decepción, probablemente provocada por esa percepción alterada que puede provocar el cine en fascículos, me enfrenté al día siguiente al visionado de "El orfanato".
Y digo enfrentarme porque el que escribe, pese a tener ya una edad, sigue atemorizándose con los títulos de terror. Como finalmente el miedo brillaba por su ausencia, la vi del tirón, lo que, como acabo de desvelar, también depende más de la duración de la obra que de su calidad. Y me pareció que más allá de cualquier otra consideración, la ópera prima de Juan Antonio Bayona es pura y llanamente cine de género. Cine marcado por unas pautas totalmente reconocibles. Una película de casa encantada como las dos o tres que Hollywood pueda facturar cada año a la que salva en cierta manera el desenlace del misterio. Nunca le habríamos prestado excesiva atención si no fuera un producto nacional, pero esa etiqueta made in Spain que históricamente ha repelido al grueso de los espectadores parece que ahora lo atrae. Y no sólo eso. Parece asimismo que la opinión pública se mostrase más benévola a la hora de juzgar una película que de otro modo sospecho que habría pasado de puntillas por la cartelera. Sobre la tercera película (¡milagro!) que he visto este fin de semana tampoco me quiero extender. Aquellos que se hayan parado a analizar el título de este post ya sabrán cuál es. "Monstruoso" me ha hecho sentir como un borrego. No sólo por el precioso tiempo que me ha hecho perder, sino porque he acabado convirtiéndome en una de las estúpidas víctimas de su espectacular y enigmática campaña de marketing. Como estamos a principios de semana y me siento enfadado con el mundo, adjunto el trailer con la insana intención de que algún otro bloguero indefenso muerda el anzuelo lanzado por el avispado JJ Abrams.

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