martes 13 de mayo de 2008

"La familia Savages" o el círculo de la vida

En la Capilla de los Huesos de la iglesia de San Francisco de Évora (Portugal), una cripta repleta de vetustos esqueletos, de cráneos, vértebras y fémures, se puede leer la siguiente inscripción: "Los huesos que aquí estamos, a los vuestros esperamos". Ante tan macabra cita, los turistas suelen reir con disimulo o hacer comentarios jocosos para distraer la atención. Gestos nerviosos con los que intentan camuflar la única realidad: el temor reverencial que nos infunde la certeza de nuestro destino.
Algo similar nos ocurre con las residencias de ancianos. Aquel que haya visitado alguna, dudo que la haya olvidado. Son lugares que pertenecen, como los hospitales o tanatorios, a otra dimensión. A un mundo del que nada queremos saber. Alfombras bajo las que escondemos la suciedad que no queremos ver. La enfermedad. La muerte. Lugares deprimentes que nos hacen recordar que no somos inmortales ni vulnerables al irrevocable paso del tiempo.

El principal mérito de "La familia Savages" (la "s" final añadida a la traducción en castellano es una errata) está en atreverse a abordar uno de los principales problemas de la actualidad. ¿Qué hacer con nuestros mayores? ¿Cómo aceptar la degeneración de nuestros padres o abuelos? ¿La inminencia de su desaparición? ¿Cómo compaginarlo todo con nuestras obligaciones cotidianas? La guionista y directora Tamara Jenkins parece saber de lo que habla y pone a unos excepcionales (y generalmente infalibles) Philip Seymour Hoffman y Laura Linney al timón de una historia de tintes autobiográficos, de un drama inspirado no en un caso extremo, sino en un problema por el que miles de personas pasan cada día.
Tal vez no estemos ante una gran película. Tal vez no merezca la pena malgastar nuestros preciosos minutos de ocio en filmes que no sean excepcionales. Sin embargo "The Savages" habla de la vida real, y lo que en ella acontece nos atañe a todos. Más tarde o más temprano nos veremos en la situación de los Savage. Primero, en la de los abnegados hijos encargados de cuidar a sus progenitores. Y por último, quién sabe, en la de ese padre que no puede ir a ningún sitio sin pañal.
De nuevo tengo que advertir sobre un trailer que vende la película como si se tratara de una comedia al estilo de "Juno" o "Pequeña Miss Sunshine". Os aseguro que en "La familia Savages" no os vais a reir demasiado.