viernes 23 de mayo de 2008

Jesse James y la pirámide invertida


Hay una máxima en periodismo que dice que una noticia debe empezar por los datos más importantes y proseguir por los más accesorios, y recuerdo perfectamente cómo en la facultad nuestro profesor de Redacción siempre ponía como ejemplo de esta estructura llamada pirámide invertida, de este recurso consistente básicamente en ir al grano, la primera frase de la novela de García Márquez "Crónica de una muerte anunciada": "El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana..." La segunda película de Andrew Dominik se vale de esta argucia para tratar de captar la atención del espectador desde su mismo título: "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford". El problema estriba en que después de este truco inicial, el realizador neozelandés se ve obligado a mantener ese interés durante 160 largos minutos hasta llegar al previsto y bien resuelto desenlace. Y eso no es fácil.
Enésimo ejemplo de la tendencia actual a alargar innecesariamente las películas, "El asesinato de Jesse James..." es una cinta con innegables virtudes, con una cuidadísima estética, un buen reparto y una deliciosa banda sonora a cargo de Nick Cave y Warren Ellis, pero lastrada por unos diálogos inacabables y la pretensión de sobredimensionar una historia que, como la mayoría de las historias de los jóvenes Estados Unidos, no me parece que tenga tanta sustancia.
Al igual que la ya comentada "Pozos de ambición", este relato de los últimos días del menor de los James aporta, por su fuerza visual y su tono pseudofilosófico, una mirada diferente al mítico género del western. Sin embargo, creo que recordaré esta película más que por sus elementos más innovadores, por lo mucho que se me parecen muchos de sus planos a la escena final de "Centauros del desierto". He aquí el original...



... y aquí los voluntarios o involuntarios sucedáneos en que la cámara se sitúa tras alguna puerta o ventana para recoger la llegada de algún vaquero solitario.


Como siempre, tampoco me olvido del trailer.