miércoles 21 de mayo de 2008

Ambición


Hay dos formas de enfrentarse a la interpretación de un papel o a la dirección de un filme. Con mesura y discreción, tirando de oficio y dejándose guiar por métodos más académicos, o, por el contrario, poniendo todos los códigos habituales patas arriba y obteniendo un protagonismo que suele trascender el de la propia trama de la película y sus personajes. Evidentemente, Paul Thomas Anderson y Daniel Day-Lewis están en este segundo grupo. En el de aquellos que no pasan desapercibidos y alimentan los debates de los cinéfilos. En el de (como Daniel Plainview, el protagonista de su última obra) los ambiciosos.
La polémica está servida. ¿Se está convirtiendo Day-Lewis en un histrión con este oscarizado papel o el de Bill "The Butcher" Cutting en "Gangs of New York", o nos está dando una muestra de sus inagotables recursos? ¿Es Paul Thomas Anderson un genio o simplemente un exhibicionista que se deja llevar por un vacuo efectismo? Por mi parte, por lo que al actor inglés (nacionalizado irlandés) se refiere, tengo muy claro que me quedo con sus trabajos en "The boxer" o "El nombre del padre". Sin embargo, el director americano me tiene totalmente descolocado. Mientras que otros colegas de su generación como Wes Anderson o el más veterano David O. Russell ya me han defraudado por completo, la trayectoria del director de títulos tan dispares como "Magnolia" y "Embriagado de amor" me desconcierta y ya no sé si le amo o le odio.
En "Pozos de ambición" (innecesaria pero apropiada traducción del original "There will be blood") ambos componen un trabajo cuando menos singular. Algo así como un "Gigante" indie y un tanto marciano. Nada en este amargo retrato de la codicia humana es convencional: la original banda sonora, la austera puesta en escena, las elipsis temporales... Anderson huye totalmente del tono grandilocuente que suele impregnar este tipo de epopeyas y nos ofrece una biografía hipnótica que va de más a menos, un experimento de western del siglo XXI a través del cual narrar la degradación de este atormentado magnate del petroleo tan pobre que sólo tiene dinero.