En ocasiones, me propongo cosas. Me autoimpongo tareas absurdas que para la mayoría probablemente no tengan sentido pero que para mí, desde el mismo momento en que decido acometerlas, se convierten en misiones vitales. En retos imprescindible que ya no puedo rehuir. A veces actúo empujado por un extraño afán de analizar y clasificarlo todo. Como cuando empecé a escribir este blog. Como cuando de niño comencé a puntuar todas las canciones que emitían por la radio y a contabilizar cuántas veces pinchaban cada una. Otras veces, en cambio, me asalta un repentino hambre de conocimiento. Así fue como decidí escuchar uno detrás de otro los cien discos de música clásica de mi madre. O leer los siete tomos de "En busca del tiempo perdido". Afortunadamente, estos episodios de leve paranoia han ido remitiendo a medida que las obligaciones se han ido apoderando de mi tiempo libre. Sin embargo, aún hay veces en que, aunque nunca con el celo de antaño, me embarco en aventuras de este tipo.La última de mis empresas ha sido la recopilación y visionado de todas las películas recientes que abordan uno de los problemas más graves con que se enfrenta la humanidad: el choque entre oriente y occidente, y más concretamente el conflicto entre Estados Unidos y los países del torticeramente llamado "eje del mal". Obviando "United 93", de Paul Greengrass, que vi hace varios meses, este miniciclo de terror, en el que predomina la crítica a la administración Bush en vísperas de los inminentes comicios generales, lo han compuesto, por orden cronológico, cinco películas: "En el valle de Elah", "Un corazón invencible", "Leones por corderos", "Redacted" y "La batalla de Haditha". Cinco filmes sobre una realidad terriblemente descorazonadora y atroz que cuesta analizar desde un punto de vista cinematográfico pero que, aviso, procedo a reordenar a a partir del siguiente párrafo por si alguien quiere jugar a hacer su propio ránking.

No he tenido que pensármelo mucho para situar a "Leones por corderos" en el último lugar de la lista. Este plúmbeo título del cada vez menos fiable Robert Redford parte de una premisa excesivamente pretenciosa que acaba lastrando al filme hasta convertirlo en una obra incompleta. A través de tres tramas paralelas, Redford intenta trazar en sólo hora y media una panóramica general que refleje la realidad, los deberes y responsabilidades, de varios sectores clave de la sociedad americana: los políticos, la prensa, los educadores, los jóvenes, el ejército... La idea es loable, pero quien mucho aprieta, poco abarca, y el descomunal fresco acaba reduciéndose a una fotografía borrosa. Aparte de lo bieneintencionado de esta propuesta suicida, cabe destacar únicamente la interpretación de Tom Cruise, que parece dar lo mejor de sí cuando, como en "Magnolia", se mete en la piel de individuos insoportables.

Aunque me duele, ya que algunas de sus obras me fascinan, tengo que darle sólo un aprobado al polifacético Michael Winterbottom por "Un corazón invencible". El título ya dice mucho sobre el contenido del filme: una historia de esposa-coraje, hilvanada en torno a la figura de una brillante Angelina Jolie de cara lavada, que traslada a la gran pantalla el drama real de Marianne Pearl, mujer del periodista Danny Pearl, decapitado en Pakistán por un grupo de extremistas islámicos. A diferencia de, por ejemplo, "In this world", que ahonda de forma magistral en las grietas que separan el primer y el tercer mundo, "Un corazón invencible" se centra más en las pesquisas de la policía pakistaní y la CIA por encontrar el paradero del reportero secuestrado, lo que acaba convirtiendo a la cinta en una retahíla de datos y de nombres más al estilo de un thriller tipo "Zodiac" que de la película que a muchos nos apetecía ver.
La notable "En el valle de Elah", ya más centrada en el conflicto iraquí, marca el inicio del descenso a los infiernos. El punto de partida de un viaje a la degradación moral más absoluta, a un lugar oscuro en el que no existe la ética ni la misericordia y en el que parecen habitar esos marines envalentonados y sanguinarios que desfilan ante la perpleja mirada de un descomunal Tommy Lee Jones, descompuesto tanto por la muerte de su hijo como por la pérdida de los valores sobre los que se sustenta un país por el que un día luchó.
"Redacted", de Brian De Palma, y "La batalla de Haditha", del inglés Nick Broomfield, ambas con estilos muy diferentes pero con la misma sed de verdad, abundan en esta pérdida de valores del estamento militar, pero aquí la crudeza, la sinrazón, la desesperanza, alcanzan su máxima expresión. En estos dos sobrecogedores dramas, basados en casos reales y repletos de escenas en los que uno piensa por momentos en esconder la mirada, sus autores no se andan con medias tintas. Eluden los circunloquios. Las lecturas políticas. Los análisis superfluos. No en vano estamos hablando de niños muertos. De mujeres violadas. De personas que son tiroteadas en su propia casa. Que son alcanzadas por obuses teledirigidos mientras pasean por las calles de la ciudad que les vio nacer. Estamos hablando de la guerra. Y aunque lo que recoge la cámara es ficción, uno, que sólo ha sabido de este conflicto a través de las impersonales imágenes de la CNN o de Fox News, no puede sino escandalizarse ante el relato de tamaños acontecimientos, ante la impunidad con la que se cometen los crímenes y la indefensión con la que los débiles acaban convertidos en daños colatelares. En cuerpos reventados.
Todas estas críticas feroces, estas historias de horror y muerte, llegan de occidente. Quién sabe lo que llegaríamos a ver si los iraquíes o los afganos pudieran contar su visión de la historia."Redacted", de Brian De Palma, y "La batalla de Haditha", del inglés Nick Broomfield, ambas con estilos muy diferentes pero con la misma sed de verdad, abundan en esta pérdida de valores del estamento militar, pero aquí la crudeza, la sinrazón, la desesperanza, alcanzan su máxima expresión. En estos dos sobrecogedores dramas, basados en casos reales y repletos de escenas en los que uno piensa por momentos en esconder la mirada, sus autores no se andan con medias tintas. Eluden los circunloquios. Las lecturas políticas. Los análisis superfluos. No en vano estamos hablando de niños muertos. De mujeres violadas. De personas que son tiroteadas en su propia casa. Que son alcanzadas por obuses teledirigidos mientras pasean por las calles de la ciudad que les vio nacer. Estamos hablando de la guerra. Y aunque lo que recoge la cámara es ficción, uno, que sólo ha sabido de este conflicto a través de las impersonales imágenes de la CNN o de Fox News, no puede sino escandalizarse ante el relato de tamaños acontecimientos, ante la impunidad con la que se cometen los crímenes y la indefensión con la que los débiles acaban convertidos en daños colatelares. En cuerpos reventados.


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