lunes 7 de abril de 2008

"Juno": la sombra del diablo


Aquellos que últimamente se hayan guarecido en este refugio quizás ya sepan que últimamente no ha parado de sonar en él música made in Goteborg. Pues bien, con la misma aleatoriedad con que se ha producido este extraño abordaje de pop vikingo, ahora empiezo a verme rodeado de embarazos no deseados (con los cuales, aclararé ante todo, poco tengo que ver). Sin estar aún recuperado de la estremecedora odisea de la quejumbrosa y cargante Gabita en "4 meses, 3 semanas y 2 días", ahora aparece la lenguaraz e inconsciente Juno y se queda en estado con dieciseis años, víctima de su propensión a hurgar en lo desconocido y de su impulsividad. Sin embargo, mientras que Gabita decidió interrumpir el embarazo y protagonizar el aborto más deprimente de la historia del cine, nuestra querida Juno ha preferido tener el niño y darlo en adopción a unos padres más responsables. En teoría. Y hasta ahí puedo escribir.
Pese a que el planteamiento general de la película, así contado, no parece excesivamente brillante, es por todos conocido que su guión original, obra de la popular Diablo Cody, ha sido galardonado con el Oscar 2008. La virtud del texto de Cody está, más que en la panorámica general, en el detalle de unos diálogos mordaces y afilados que son puro vitriolo y de los que saca petróleo una estupenda Ellen Page en su papel de Juno Mac Guff. Pero además hay una segunda razón, si cabe más poderosa, que ha llevado a Cody (Brook Busey-Hunt en la vida real) a gozar de la gloria en el Kodak Theatre, y es que, por una vez, en esta película la guionista es la estrella. Diablo Cody, quintaesencia del sueño americano, que trabajó de stripper y recibió la propuesta de hacerse cargo del guión cuando un productor leyó su blog, es uno de los personajes de moda de Hollywood y da la impresión de que su alargada figura ha acabado apoderándose de la película y ha contribuido al inesperado boom, y tal vez a la sobrevaloración, de la misma.
En este sentido, merece la pena rescatar del olvido a Jason Reitman, director de un filme que desde sus créditos iniciales destila un inconfundible aroma indie americano, y que confirma el talento apuntado en su anterior película, "Gracias por fumar", una comedia tan sarcástica como "Juno" a la que sólo un final fallido privó de una mejor consideración general.
Para acabar, sólo dos apuntes personales. Primero: Belle and Sebastian, uno de mis grupos predilectos, suena dos veces en la cinta. Segundo: nunca he sido un gran stripper, pero ¿hay algún productor de Hollywood entre el público?