
Un extraño e incómodo sentimiento de culpa me acompaña en la redacción de esta entrada. Cierto rubor. Cierta sensación de estar confesando algo que debería ocultar a mis conocidos, a todos aquellos que me tienen por una persona medianamente cultivada y que ahora podrían sorprenderse por mi extravagante afirmación. Y es que me gusta uno de los grupos que aspiran a representar a España en Eurovision 2008: "La Casa Azul". Y no es que me guste sólo un poco. Es que tengo todos sus discos, sus últimas canciones no paran de sonar en mi iPod y Guille Milkyway está entre mis artistas pop españoles favoritos.
Vaya por delante que no soy ningún entendido en música. Que me faltan argumentos técnicos con los que defender mis gustos y atacar los de los demás . Sin embargo, los que me rodean me tienen por una persona mínimamente sensible. Por alguien que al menos trata de ver más allá de la radiofórmula y se rodea de la música de autores comúnmente aceptados como serios e intelectualmente más valorados. Es precisamente por eso por lo que mi declaración puede provocar estupor en algunos. "¿La Casa Azul?", pensarán, "pero esos no son los de Amo a Laura?, ¿los de Gominolas?, ¿los de la sintonía de Disney Channel?" "¿Pero esos no son?", sentenciarán "¿los de Eurovision?".
Se mire por donde se mire, no es fácil decir que eres fan de La Casa Azul. Y menos ahora que Guille se ha dejado llevar por el romanticismo, y por la añoranza de tiempos mejores, presentándose al evento más kitsch de la televisión europea. Es inútil hacerse el resabiado, esgrimir argumentos cogidos de aquí y allá e intentar defender al bueno de Guille Milkyway diciendo que su música es una fusión del bubblegum de los 60, el eurodisco y el sonido Shibuya. Tampoco vale la pena reseñar la gran cantidad de buenas críticas con la que ha sido acogido su luminoso y desarmante último trabajo: "La revolución sexual". Simplemente, para la mayoría, La Casa Azul suena a música para niños. A "tontipop". A música de broma. Conozco pueblos y ciudades de provincias donde incluso les tirarían piedras.
Y mi pregunta es ¿por qué? ¿Por qué a tanta gente le resulta ridícula esa retro-búsqueda de la canción pop perfecta? ¿Por qué un quinceañero nunca debería confesar que es seguidor de La Casa Azul, so pena de ser víctima del bullying más cruel y excluyente? ¿Por qué son motivo de orgullo los alardes de exagerada furia (tirarse de cabeza desde el escenario o destrozar las guitarras contra los altavoces) y, si nos vamos al extremo opuesto, resultan tan patéticos los "la la la", los pitches y los ritmos melotrónicos? No lo sé. Supongo que vivimos en un mundo en el que lo naif no tiene cabida. Los duros se comen a los blandos. Los fuertes al débil. Cambiando un poco el discurso, y haciendo una analogía con el cine, me recuerda también a los prejuicios que siempre hay contra la comedia. El drama se lleva todos los premios, todos los elogios, los análisis más sesudos, mientras que la comedia se entiende como un género menor.
Por encima de todo, y estoy utilizando una definición de su creador, el sonido de La Casa Azul es un antídoto. Un remedio contra los malos momentos, los largos inviernos y las noches de domingo. Pastillas efervescentes para el malestar cotidiano. Cápsulas de colores que, aunque no siempre esconden historias tan optimistas y brillantes como su envoltorio, siempre sirven para aliviar el dolor del alma. Es difícil recomendar una dosis concreta, porque si algo caracteriza a La Casa Azul es la regularidad. "Cerca de Shibuya". "Como un fan". "Esta noche sólo cantan para mí". Todos los temas me parecen igual de buenos. Todos les parecerán igual de patéticos a sus detractores (o sea, a casi todo el mundo).El sábado 8 de marzo estarán en la gala de Eurovision de TVE. Lo nunca visto dentro del universo indie. Después de ver a Carla Bruni convertida en la primera dama de Francia, una de las cosas más extrañas que ha sucedido últimamente en el panorama musical. Eso sí, puede que muchos se sorprendan cuando el grupo salga al escenario. Puede que alguno no se encuentre con lo que esperaba. Probablemente, todavía no conocen el gran secreto de La Casa Azul.

3 comentarios:
ame todo lo que escribiste, es tan lindo que alguien quiera tanto a La Casa Azul es que a ellos yodesde que los conoci, los escucho todos los días, son alegres y simplemente a mi sus canciones me llegan al alma; bueno muchos saludos que estes bien
Muchísimas gracias por tus palabras y, sobre todo, porque eres la primera persona que hace un comentario en "El ultimo refugio". Sólo por eso ya te has ganado un pequeño lugar en mi cyber-corazón. Que sigas disfrutando con las canciones de La Casa Azul.
Difícilmente se podría haber dicho mejor todo lo que dices en este breve artículo. Comparto cada palabra de lo escrito. Un abrazo y gracias!!
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