
Hubo una temporada en la que todas las películas que me encontraba transcurrían en la localidad estadounidense de Savannah (Georgia). Casi había olvidado esta inquietante casualidad cuando, años más tarde, empecé a toparme con varios filmes que, independientemente de donde discurrieran sus tramas, siempre acababan en Estambul. Hacía ya tiempo que ninguna otra ciudad irrumpía de esta inopinada manera en mi vida, hasta que el otro día, después de colgar en este mismo blog un tema del grupo de pop sueco Irene, naturales de Goteborg, decidí escuchar el album de Jens Lekman "Night falls over Kortedala". Huelga decir que lo primero que me pregunté fue donde estaba este lugar de extraño nombre. Me sonaba a isla del Pacífico, o a península rusa. Lo consulté en Google y, de todos los lugares del ancho mundo donde podía haber estado, resultó ser un barrio de la periferia de adivinen qué ciudad nórdica. Bingo. Goteborg. O Gotemburgo, como prefieran, lugar de residencia del joven Lekman. Y hete aquí que ahora, entre unos y otros, mi casa se ha llenado de música procedente de una ciudad sueca que desconozco (yo sólo he estado en Malmö) pero que se ha colado en mi vida cotidiana como si de una señal mística se tratara o algún ser superior pretendiera decirme algo.
En cualquier caso, no quisiera que la referencia de esta cadena de casualidades más propia de una novela de Murakami o Auster distrajera la atención del delicioso disco de este joven crooner sueco, de voz al más puro estilo Morrisey y debilidad por un pop barroco adornado de elegantes arreglos orquestales en la onda de The Divine Comedy o Belle and Sebastian.

Los violines, pianos, trompetas y acordeones acompañan de forma exquisita las doce temas que componen "Night falls over Kortedala" y en las que Lekman, número uno en ventas en su país, demuestra su maestría en el uso de los samples y sus grandes dotes como letrista. Aunque muchos de los cortes están teñidos de una profunda melancolía, de añoranza por tiempos pasados ("Into eternity", "If I could cry"), en el tercer disco de Lekman hay historias para todos los gustos y, sobre todo, un exquisito sentido del humor. Temas como "A postcard to Nina" o "Friday night at the drive-in bingo" merecen ser degustados con sus irónicas letra delante para apreciarlos debidamente. No obstante, sólo dos temas bastan para salir corriendo a hacerse con el que, dicen los entendidos, es uno de los mejores discos pop de los últimos meses: "The opposite of Hallelujah" y "Sipping on the sweet nectar", cuyo video adjunto por si alguien más quiere dejar entrar a Goteborg en sus vidas.

2 comentarios:
That’s Too nice, when it comes in india hope it can make a Rocking place for youngster.. hope that come true.
rH3uYcBX
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