
Los guionistas, directores, escritores... tienen ese poder. Ellos deciden de parte de quién se va a poner el público. Desde que perspectiva orientar la historia. Y es que los buenos nos gustan, pero lo malos... los malos nos vuelven locos.
Reflexiones éticas aparte, "Dexter" (basada en la novela "Darkly dreaming Dexter" de Jeff Lindsay) es otro gran ejemplo de las altísimas cotas de calidad que están alcanzando las series de televisión. No voy a perderme ahora en lugares comunes y volver a explicar las ya sobadas razones que explican el boom de la ficción catódica. Simplemente voy a exponer un hecho. Una de cada diez películas (y soy generoso) vale la pena. La mayoría de las series, sin embargo, aunque sólo sea por el magistral y concienzudamente elaborado engranaje sobre el que se sustentan sus tramas, son estupendas.
¿Y por qué Dexter y no otra? Aparte de su apasionante y ya comentado punto de partida, y de sus excelentes guiones, voy a dar dos razones extra para elegir las aventuras de nuestro querido Carnicero de la Bahía en lugar de alguna de sus competidoras.- Las dos temporadas producidas hasta ahora son cortas (11 y 12 capítulos) y autoconclusivas. A diferencia de otras grandes series como "Lost" o "Prisonbreak", cuando una temporada acaba, acaba de verdad. No quedan cabos sueltos. No te dejan colgado en el momento cumbre y te obligan a esperar cinco meses para averiguar lo que está pasando.
- Los créditos con los que comienza cada capítulo son una auténtica obra de arte. Por favor, os invito a que volváis a degustar el desayuno de Dexter una vez más en el video adjunto. Que aproveche.

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