"Clásico doméstico": dícese de aquel disco o tema que gusta a todos los miembros de la familia y que, de tanto sonar, acaba formando parte de la banda sonora del hogar.En nuestro caso, los clásicos domésticos no son muy originales ya que son también clásicos del pop reciente en general. Discos de Belle & Sebastian, La Buena Vida, Kings of Convenience, Family... Temas sueltos de Damien Rice ("The blower's daughter"), The Cardigans ("Communication"), Jens Lekman ("The opposite of Hallellujah")... Todos ellos, como habréis visto, comparten virtudes similares. Sensibilidad. Melodía. Y todos ellos, también, cumplen la única condición sine qua non para ser un clásico doméstico: se oyen bien en el mediocre lector de CD's de nuestro coche, un reproductor-lavadora que centrifuga los discos y convierte en una tortura la escucha de cualquier tema en el que suenen a la vez más de tres o cuatro instrumentos.

En las últimas semanas se ha sumado a esta lista un clásico doméstico que parece destinado a, como diría Joaquín Luqui, ser tres, dos o uno en este chart sentimental: el "Romancero" de La Bien Querida. Y, en cierto modo, me sorprende, porque ni me gusta el flamenco, ni los toques étnicos ni las chicas con falda larga, tres elementos íntimamente ligados a Ana Fernández-Villaverde, que por lo visto (¿por qué no me enteré?) ya había generado gran expectación con su maqueta .
De todas formas, para no despistar al que no lo conozca, el debut de La Bien Querida estaría archivado exactamente en la misma sección que varios de los clásicos domésticos mencionados más arriba. Pop deliciosamente dulce. Canciones sobre el amor y el desamor. Indie español en el mejor sentido de la palabra con dos ventajas sobre otros proyectos parecidos: la voz (bastante mejor que la de Irantzu Valencia o las chicas de Nosoträsh, por ejemplo) y la producción (excelente David Fernández, de "Beef"). En definitiva, una docena de temas que, en general, desarman más por la forma que por el fondo. A pesar de alguna frase destinada a perdurar y que no dejamos de tararear en la ducha. Ejemplo: "Virgen de la Cueva por favor, haz que no llueva". O mi favorita: "Si me desperté una mañana a tu lado, es que el universo no estará tan mal pensado".






